The Mob Doctor

Hay que ver lo pesadas que pueden llegar a ponerse las majors cuando les da por un género, ¿eh?. Primero fue el movimiento de lo paranormal (True Blood, The Vampire Diaries, The Gates, The Secret Circle o Once Upon a Time), luego vino el hype zombie con The Walking Dead a la cabeza y que trajo curiosos wannabes como Death Valley, la apuesta de la MTV para teens que no duró ni dos temporadas y ahora, en plena campaña pre-navideña, parece que Shonda Rhimes vuelve a poner de moda el manido concepto del medical drama. Y precisamente ahora, arrastrada por una corriente de lo más mainstream, The Mob Doctor llega a la parrilla de puntillas, como una de esas series que no sabes muy bien donde colocar; que si no es un drama médico (tres cuartas partes del capítulo se desarrollan en exteriores sureños con granjas y caminos de piedra de esas que se te meten en los pies); tampoco profundiza en los temas de la mafia; ni es una profecía gaussiana sobre el amor entre médicos. Entonces, ¿qué diablos es The Mob Doctor?

De bien es sabido que la FOX no es de ese tipo de cadenas a las que les guste innovar, al menos en lo que al terreno de series médicas se refiere. Lo intentaron con House M.D y les salió bien la jugada, hasta que el aburrimiento y la falta de creatividad de los guionistas hizo el resto. Luego llegó Fringe, una serie calcada a The X Files que logró ilusionarnos y hacernos vibrar a partes iguales, pero que terminará este año su última temporada sin pena ni gloria. ¿Quién nos iba a decir que con The Mob Doctor iba a ser diferente? Absolutamente nada. Y mira que la cadena naranja se preocupó por ella desde el principio, no hay más que ver el cásting de secundarios que se ha gastado en la producción y se rumorea, no sé si a ciencia cierta o no, que el título original de la serie era Mob Doctor, pero al final se añadió el The para que no hubiera inequívocos posibles. Todo ello para que al final el resultado de auténtico miedo.

La trama, si es que se le puede llamar así, narra la historia de Grace Devlin, una brillante doctora del sur de Chicago que un buen día se ve envuelta en los servicios de la mafia después de que su hermano Nate, empezara a juntarse con la gente equivocada. Lo cierto es que, a primera vista, la premisa tiene gancho. Te pica la nariz. No es el típico lío de faldas entre los quirófanos de un hospital. Interesan las dualidades que pueden generarse con ese tipo de vida. El bien y el mal (representado patilleramente en el nombre de la protagonista), la mentira y la verdad, la cura y el sufrimiento, etc… Pero después de dos episodios, decidí bajarme el segundo para darle un poco de cuerda, te das cuenta de que lo mejor que podría pasarte es que fueras tu el que le debieras dinero a la mafia y no Frace. Directamente. Así podrían aliviarte el suplicio de aguantar cuarenta minutos de reloj frente a un producto que no aporta absolutamente nada, ni a nivel dramático ni interpretativo. Y mira que la FOX metió mano en producción con un reparto de actores de la talla Zeljko Ivanek (algo así como un Morgan Freeman de la pequeña pantalla) y William Forsythe (spin off para él ya, por dios), pero ni con esas.

Es entonces cuando The Mob Doctor pasa a convertirse en una parodia de sí misma. De las de “Qué haces con la lisiada” que tanto me gustan. Con esas subtramas legañosas que no llevan a ningún lado (la química entre Zach Gilford y Jordana Spiro me produce grima) y unos personajes completamente secundarios que pasan a llevar el peso del capítulo y se comen a la protagonista de la serie con patatas porque lo único que es capaz de hacer es atusarse el pelo, no ayudan a sacarle brillo al verdadero hueso del jamón; la dualidad moral. ¿Qué hacer cuando el amor por un ser querido te lleva a traspasar los límites de la ley? Eres un terrorista, un marginado social. Si el guión de The Mob Doctor no profundiza en la responsabilidad que supone la capacidad de sanar, por decirlo de alguna manera, la de salvar vidas de maleantes, mafiosos y usureros, si que lo hace su montaje. De ritmo correcto y con una fotografía bastante cuidado (ojalá pudiéramos decir lo mismo del guión), la parte visual es lo único que parece salvar un producto condenado a la cancelación desde el minuto uno.

Sea como fuere, lo cierto es que a The Mob Doctor le queda mecha para rato. O al menos eso es lo que nos da a entender las recientes noticias que confirman dos nuevos fichajes para la serie, me imagino que como secundarios, compuestos por Michael Madsen y Jennifer Beals. El primero, para el que no hace falta carta de presentación, dará vida a Russell King un veterano criminal que, a raíz de un fuerte dolor, se percata de que necesita cirujía inmediata. Por su parte, a Beals (The L Word) hasta los últimos capítulos de noviembre, en los que interpretará a la ex novia de Constantine y que ahora está casada con un jefe de la mafia del norte de Chicago. No sabemos si ésta información significa que la FOX está pensándose la renovación, por aquello de seguir con el tópico de que es una cadena a la que le va la marcha, o será una última intentona para salvar los muebles con éxito. Por A o por B, lo cierto es que la serie no tiene pinta de tener el beneplácito del público y las críticas, al menos las que yo he leído, no son nada alentadoras. Bastará con esperar la resolución de la FOX, la única que hoy por hoy parece confíar en sus proyectos.

Lo mejor: William Forsythe.

Lo peor: la serie no hay por donde cogerla y la voz en off a lo Meredith Grey.

Tiene una retirada a: Sons of Anarchy, Grey’s Anatomy y Nurse Jackie.

Primera impresión: 4/10

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