The New Normal

Ryan Murphy es un hombre versátil. Hecho a sí mismo. Nunca creí que un hombre pudiera convertir un musical, bastante entrecomillado eso si, en una serie interesante y dinámica que pudiera aguantar más de una temporada en antena con esa capacidad inhóspita que tiene Glee para reinventarse. Lo hizo con los chicos del McKinley y luego nos plantó en la cara American Horror Story, un thriller fuera de lo común y diferente a todo lo que habíamos visto en televisión hasta la fecha. Cierto es que la serie protagonizada por Connie Britton y Jessica Lange era un melting point a gritos de todos los elementos del género de terror existentes, pero su puesta en escena y la soberbia de sus personajes terminaron por encandilar a crítica y audiencia. Con la llegada del nuevo curso, Murphy vuelve a la comedia. El género en el que se siente más cómodo, sin duda alguna, de la mano de The New Normal. La serie sobre una pareja de homosexuales que contrata a una mujer para tener un hijo ha levantado ampollas entre las comunidades más conservadoras de la ciudadanía norteamericana, que no ha podido evitar que el piloto de la serie de Murphy termine viendo la luz. Y antes de tiempo, nunca mejor dicho.

Programada para el once de septiembre (parecía hecho a propósito), días antes ya corría por la web el piloto de The New Normal o como ya es conocida, LA nueva comedia de Murphy. El creador de Glee y American Horror Story vende por sí mismo. Y no es para menos. El éxito sin precedentes que acaparó la comedia musical de la FOX desde su estreno y posteriormente su inmersión en el género de terror, le ha valido al de Indianápolis la posibilidad de hacer prácticamente lo que quiera. ¡Y qué se joda el espectador medio, sí señor! No importa que los temas a tratar estén manidos o no, lo cool es el personal style que ofrece Murphy. Esos diálogos ácidos, los giros de cámara que dinamizan las escenas o los personajes más bizarros y excéntricos que te puedas echar a la cara. Con Sue Sylvester se metió al público en el bolsillo y el resto lo hicieron sus mash ups y reinvenciones de canciones tan oldies como pegadizas que Lea Michele, Chris Colfer o Cory Monteith supieron interpretar a la perfección. Con The New Normal no pasa lo mismo. Es más, me atrevería a decir que la nueva comedia de la NBC es el perfecto anti héroe de Murphy. Una historia bastante clasicota, protagonizada por dos homosexuales que más que ser gays son el estandarte perfecto de cómo ser un gay en el siglo XXI. Un mero wannabe. Pero quizás Murphy no tenga la culpa de ello, sino más bien de un reparto bastante soso encabezado por Andrew Rannells (Bachelorette) que da vida a Bryan único e indiscutible protagonista que parece absorber las pocas cualidades interpretativas de los demás. Él, el clásico proud gay. Incluso para Murphy parece demasiado estúpido y plano. Un tipo que es capaz de darle tantas vueltas a la cada de American Horror Story y aguantar cuatro temporadas de Glee, peca de simplista en un producto que le iba que ni pintado para reivindicar el derecho de los homosexuales norteamericanos a la adopción y su aceptación como nuevo estandarte familiar. Pero no, la gracia se queda en el estilo de Bryan, sus trajes de etiqueta y su gran corazón. Lo bastante fuerte como para aguantar el costumbrismo de su novio David, interpretado por Justin Bartha (The Hangover), que no termina de comulgar del todo con la idea de ser padre en su situación actual. Pero eso es lo de menos cuando aparece en escena Goldie (Georgina King), una joven que se muda a Hawaii tras encontrar a su pareja fornicando con una asiática en la cama de matrimonio de su casa. Tras un largo discurso (me sobró prácticamente tres cuartas partes), Goldie abandona a su marido con lo puesto y decide dar un vuelco a su vida y empezar de cero en la otra punta del estado de la mano de su hija pequeña, Shania (Bebe Wood).

Hasta aquí lo cierto es que no hay mucho que remarcar. El ritmo de la serie, de unos 20 minutos de duración por capítulo, es el de cualquiera otra comedia de Ryan Murphy, que no parece saber hacer otra cosa en cuanto a dicho género se refiere. Es cierto que para ser el piloto de una nueva serie no es de lo peor que he visto y mucho menos en los tiempos que corren, pero aún les queda camino por andar. Si que es cierto que hay momentos que rozan el camp, como la entrevista que le hacen a una mujer de baja estatura sobre hasta que punto su condición de enanismo podría afectar al crecimiento de su futura hija, pero esperaba que Murphy (quién mejor que él) supiera utilizarlos con inteligencia y no vociferarlos a los cuatro vientos de manera gratuita. Sobretodo la madre de Goldie, una vieja snob que intenta seguir con puntafina la silueta de Sue Sylvester pero que termina a medio coser. Entre todo este mejunje de personajes se alza como principal antagonista de la madre de Goldie y del mundo en general, Nene Leakes que interpreta a Rocky, la asistente de Bryan y una mujer con las ideas bien claras. Pero más allá de este choque de trenes bastante previsible y encasillado en las personalidades de unos personajes que no se sabe muy bien cual es su papel dentro de la trama, no creo que haya un conflicto real dentro de la historia. Veo The New Normal como un docudrama de Cuatro sobre las dificultades y problemas morales con los que se encuentran los homosexuales hoy en día para adoptar o tener hijos por su cuenta más que un producto televisivo. Quizás por ello no es de extrañar que varias organizaciones conservadoras hayan denunciando al show de Murphy acusándolo de peligroso para los valores del matrimonio y el concepto de familia actual, aunque no creo que vayan a suponer un riesgo serio para las convicciones de los espectadores. Aunque todo sea dicho, hay mucho yankee meapilas suelto. Es más, viniendo de Murphy esperaba una apuesta mucho más arriesgada, directa. El piloto de The New Normal no contiene ni la mitad de acidez y dureza que un escrito de Sue Sylvester en su diario. La serie pedía una reinvención de los estereotipos, como ya hiciera Murphy en Glee o American Horror Story, pero el creador se pierde en los convencionalismos costumbristas que conocemos todos.

The New Normal es una apuesta interesante aunque no imprescindible. Probablemente y teniendo impreso el sello de Murphy, la comedia del creador pasará el corte de la NBC (tampoco tiene muchas otras alternativas si miramos su parilla) y se quedará una temporada más entre nosotros, estirando mucho del hilo. Quizás ese sea el tiempo necesario para que la obra de Murphy madure hacia una concepción más adulta sobre el mundo homosexual (ver a dos hombres en un sofá acariciando a un perro me pareció francamente ridícula) y que no se limite únicamente a estereotiparlos como la panacea del mainstream actual. Ser homosexual aún sigue siendo un problema en muchos entornos y el mero planteamiento de que puedan casarse o adoptar un hijo, también. Puede que Murphy haya querido quitarle hierro al asunto, pero un poco de carne en el asador no hubiera estado del todo mal.

Lo mejor: algunas salidas de guión.

Lo peor: puede convertirse en una víctima de sí misma.

Tiene una retirada a: Happy Endings y Glee.

Primera impresión: 5,8/10

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