‘The River’: los vestigios de ‘The Blair Witch Project’

Bestia. Ambivalente. Raeliana. Visualmente despreocupada. Naïf. Estos son algunos de los adjetivos que bien podrían servir para definir la nueva serie de la ABC, The River. Asfixiada en la necesidad de producir terror y suspense a partes iguales, Michael R. Perry (Persons Unknown) y Oren Peli (Paranormal Activity), firman un guión caótico. Enegrecido por una fotografía que parece únicamente concebida para disimular las constantes taras que posee la serie y embaucar al espectador con un suspense de andar por casa; ¿qué demonios está pasando en la selva? Encabezada por el canadiense Bruce Greenwood (I Robot), The River persigue a un grupo de aventureros que deciden seguir el rastro de Emmet Cole, un ávido reportero al més puro estilo Steve Irwin, que un buen día desaparece en el corazón del Amazonas sin dejar rastro. Aunque en varias ocasiones son numerosos los dispositivos de búsqueda que se ponen en marcha para dar con el popular comunicador, cuatro meses después las autoridades locales deciden darle por muerto. Es entonces cuando Tess y su hijo Lincoln, llevarán a cabo la expedición más bizarra y surrealista que jamás hayan visto las vírgenes aguas del río Amazonas.

The River es un producto ambivalente. Es decir, puedes creértelo o no. A la serie tanto le da. De hecho, creo que precisamente su encanto reside ahí. En la difuminada línea que se dibuja entre el kitsch y la más pura genialidad. Aunque no es oro todo lo que reluce si tenemos en cuenta que The River no ha inventado nada nuevo. ¡Ni mucho menos! Tomando como punto de partida uno de sus referentes más directos como es The Blair Witch Project (1999), la serie de Perry y Peli busca, a su manera, convertirse también en el fiel testigo de una hazaña que teóricamente es real. Cámara al hombro nos sumergimos en el Gran Hermano, la vida en directo, la inmediatez. Esa necesidad tan postmoderna de registrar tanto visual como auditivamente cualquier hecho para dar constancia de él. Tess (Leslie Hope, 24) y Lincoln (Joe Anderson, Control) son víctimas de ello. Venden su alma al diablo para encontrar a Emmet, dejando así paso a que las cámaras puedan campar a sus anchas por sus vidas privadas. Porque está claro que los líos de familia y los misterios sobre desapariciones sin resolver son un codicioso material para cualquier productora que se precie. Lo que no saben es que la maldición que está a punto de caer sobre ellos es mucho mayor que cualquier chismorreo contado tras la lente de una cámara.

Precisamente en este nuevo marco de experimentación sociológica sobre el comportamiento humano tienen bastante experiencia Perry y Peli. Ambos creadores, que ya trabajaron juntos con anterioridad en proyectos como Paranormal Activity, realizan una inmersión en la moral, la redención y la espiritualidad a través de algo tan puro y costumbrista como es la naturaleza y la fuerte atracción que puede tener sobre el hombre. Todo ello de la mano de un grupo de dispares navegantes, que bien podrían representar algunos estereotipos de la sociedad actual, cuyos propios miedos y fantasmas les llevan acosando desde que partieron en busca del desdichado Emmet Cole. La selva no es el enemigo, son ellos mismos. Son los protagonistas de The River los que destapan las amenazas adormiladas en el corazón del Amazonas a través de sus imprudentes actos, muchas veces castigados con torturas físicas y psicológicas como es el caso del capítulo Los Ciegos, en el que uno por uno los tripulantes del Magnus van perdiendo la visión. Pero lo tanto, y tal y como hemos hemos comentado anteriormente, The River puede verse como un mero homenaje al popular mockumentary, que ya comenzó a utilizarse en los 90 a través de The Blair Witch Project y más recientemente con películas como Rec, Paranormal Activity o Monstruoso, o simplemente la historia de un grupo de personas que se redimen en un paraje tan anodino como pueda ser la selva. La decisión recae en el espectador y The River sólo ofrece las herramientas necesarias para ello.

Quizás el único punto fuerte de The River, como ya sucediera en Persons Unknown y Paranormal Activity, es su realización. Una cuidada puesta en escena que carga sobre sus hombros todo el peso del suspense, representando así y de manera fiel y directa la premisa que durante muchos años mantuvo en pleno apogeo el género de terror: sólo provoca pavor aquello que no vemos o conocemos. Y ahí reside la astucia de los creadores de la serie, en intentar convencernos de las más improbables y absurdas profecías que encierra la madre naturaleza. Como por ejemplo la de “El Colgado” una maldición según la cual aquel que reciba un naipe con dicho símbolo deberá sucumbir ahorcado en la selva para el resto de sus días. The River es eso y el espectador debe tenerlo presente antes de visionar la serie. Por dichas razones, la serie de la ABC tiene también los días contados. No sólo por el flojo guión que resguarda la fotografía y una realización de infarto, sino porque un producto de este formato no tiene sentido en pleno siglo XXI. Nadie se traga que la expedición que va en busca de Emmet Cole haya muerto en el proceso. Algo parecido sucedió con The Blair Witch Project en 1999, con la diferencia de que no había posibilidad en el momento en el que se estrenó la película, de comprobar si los hechos rodados eran ciertos. Nadie conocida a Heather o a Josh, ni tampoco si realmente habían desaparecido en los bosques de Maryland. Y es ahí donde recaía el terror, en la posibilidad de que aquellos terribles incidentes hubieran tenido lugar. Eso con The River es imposible y como la serie lo sabe, se agarra con fuerza a los bruscos movimientos de cámara, a los ahogados gritos de los protagonistas intentando salvar su vida o un auténtico melting point de todo tipo de fantasmágoricas criaturas, muy recurrentes en el género de terror.

The River es una mala serie, pero dentro de lo que ha parido hasta la fecha 2012 es meramente interesante. A título personal podría considerarlo un guilty pleasure que hace tiempo que buscaba suplir al terminar por novena vez Dr. Quinn Medicine Woman, y que no pasará de una temporada. Y en parte es así como debe ser. No encontraría lógica que la ABC decidiera alargar una trama tan floja como la que sostiene la serie hasta la fecha y tampoco creo que los índices de audiencia den pie a ello. Por lo tanto, The River debe pasar como un producto anacrónico, que tendría que haberse estrenado años atrás, de la mano de The Blair Witch Project y provocar ese verdadero pavor que en realidad es capaz de provocar.

Lo mejor: la capacidad que tiene la serie de reinventarse en cada capítulo

Lo peor: un guión flojo y previsible

Tiene una retirada a: Paranormal Activity, Persons Unknown y The Blair Witch Project

Primera impresión: 5/10

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