‘Awake’: los azules ojos de Jason Isaacs

“So tell me how this works.
I don’t know. I close my eyes, I open it the same as you.
Let’s just star from the beggining.
No, let’s started right now”.

Awake asusta. Pocas series han logrado despertar en mi esa sensación tan maniqueísta de estar ante algo que puede ser realmente brillante o un producto fruto de una mera ida de olla de un grupo de guionistas colocados. La nueva serie de la NBC, que ya despertó interés a raíz de sus múltiples problemas de producción y de posible aceptación entre el público, fue filtrada a mediados de semana por la misma cadena, tanto en su página web como en la cuenta oficial de Youtube. Y todo a un mes de su estreno. Una fecha que a Awake, le había costado conseguir. Y sólo por ese esfuerzo, ya valía la pena ver el piloto con otros ojos.

Awake (despierto en inglés), no es más que el eterno luto de un hombre herido. Atrapado en una realidad alternativa tras la muerte de su mujer y su hijo en un brutal accidente de tráfico del que él mismo si consigue sobrevivir. Todo lo que más quería le ha sido arrebatado y Michael Britten, un obstinado detective del cuerpo de policía, parece haberse sumido en un profundo letargo atemporal. Una pesadilla. Un sueño complejo y traicionero, que parece jugar con él cuando se queda dormido en los brazos de su mujer o contempla emocionado como su hijo gana el último punto de partido. Dos líneas paralelas; una en la que su mujer está viva y en la otra es su hijo. Y es entonces, cuando parece que todo se vuelve caótico, cuando nos sumergimos en los pensamientos que Michael balbucea confuso a sus psicólogos (uno por cada línea temporal) que deben decidir si puede o no volver a llevar una vida normal. Pero ya nada es normal para Michael. Ahora no.

A nivel de realización, Awake es simplemente una obra de arte. Sencilla, exquisita y contenida. Utilizando todas las texturas que el color puede ofrecer para conformar un estilo visual con carácter, que guía al espectador entre una realidad y otra. Amarillos y verdes para el mundo de Michael con su mujer y azules y grises para el de su hijo. Todo encaja en una harmonía sellada con elegantes fundidos a negro y breves pinceladas de música extradiegética que juegan a envolver la escena, pero sin entorpecerla.

Quizás Awake peca de simplista. De tomar al espectador como un ser unineuronal incapaz de utilizar las herramientas que le ofrece la serie por si misma y sin necesidad de añadir detalles como el de la pulsera verde o roja en cada realidad. A diferencia de lo que sucede en series de ciencia ficción como Lost o Fringe, creo que el seguidor de Awake no debe intentar entender físicamente la escisión temporal que produjo el accidente, sino empatizar con un hombre que sufre. Un hombre asustado por ver que su vida es un despropósito y lo único que puede hacer él es saltar de un lado a otro como un funambulista. Probablemente lo que más temía la NBC era esto. Que el espectador recriminase a Kyle Killen, una explicación racional a algo tan costumbrista como es la pérdida emocional de un ser humano.

Esta no es la primera vez que Kylen Killen, creador de Awake, experimenta con la doble realidad. El ying y el yang. Ya en 2010 intentó narrar algo parecido con Lone Star, una serie producida por FOX que giraba alrededor de la doble vida que llevaba Bob Allen, un magnate del petróleo, entre su adinerada mujer y su atractiva novia. No sé si por la poca respuesta de la audiencia o la frivolidad con la que Killen trató el tema, pero lo cierto es que Lone Star acabó siendo un fracaso de temporada y fue cancelada a los pocos episodios. No obstante, parece que Killen ha aprendido de ese error y enfoca Awake con la misma dualidad, pero con más cuerpo y madurez. Se nota que posee las llaves que encierra la trama, pero considero que aún le queda bastante por pulir para que Awake pueda brillar con toda la fuerza que alberga en su interior. Y parte de esa responsabilidad reace en Jason Isaacs. Protagonista indiscutible de una serie que no le deja, literalmente, ni una escena de suspiro. A si como en Case Histories se desenvuelve como pez en el agua en un papel que no es el suyo, ya afirmó en una entrevista que no le gustaría dar vida a un detective, en Awake parece contenido, como incómodo. No parece sentir, ni tampoco querer hacerlo. No sé si debería echarle una maldición gitana al director o simplemente que no cree en el proyecto, pero lo cierto es que sólo he visto al auténtico Jason en pocos planos. Ante todo, Awake es un drama intimista y sentimental. Movido únicamente por el lado más sensible de Michael, que es lo que mantiene ambas realidades vivas. En el momento en que Michael pueda superar el trauma, la serie dejará de tener sentido. Pero necesitamos sentimientos. Necesitamos a un Jason que sé que existe, porque ya lo he visto en otras ocasiones llenar la pantalla con su mera presencia.

A la pregunta de qué nos deparará Awake, creo que hay una difícil respuesta. Es de esas series que no puedes juzgar tras un simple vistazo. Tendremos que esperar a ver cómo se desarrolla la trama en el segundo episodio y durante el resto de la temporada, pero el piloto ya ha apuntalado correctamente los pilares de lo que será la tónica general de la serie. Considero que perdernos en ella es posible, tan sólo debemos dejarnos guiar por una puesta en escena que aún no es del todo creíble y los azules ojos de Jason Isaacs.

Lo mejor: la realización y la presencia de Isaacs

Lo peor: faltan muchos detalles por pulir

Tiene una retirada a:

Primera impresión: 7,0/10

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