‘Work It’: el peso de lo incorrecto

Dos episodios. Eso es lo que ha necesitado la ABC para darse cuenta de que había meado fuera del tiesto con Work It. La nueva sitcom del tándem Ted Cohen y Andrew Rich sobre un par de hombres en paro que deciden travestirse para poder acceder a un puesto como representantes farmacéuticos ha puesto, por primera vez en mucho tiempo, de acuerdo a la crítica. La serie no roza ni la mediocridad. Era cuestión de tiempo pues, que este rechazo tan unánime hiciera mella en el devenir de la serie, cuya prematura cancelación abre la puerta al posible regreso de Cougar Town. Sobretodo si tenemos en cuenta que la ABC se queda sin nada nuevo que ofrecer en su parrilla de midseason. Como si esto fuera una novedad, lo cierto es que vale la pena echar un vistazo a los motivos que han convertido a Work It, en una nueva víctima del gatillo rápido (fast trigger) que ya terminó con la vida de The Playboy Club, How to be a Gentleman o Lonestar, entre otros.

Parecía que la crisis económica, que se cierne ya prácticamente por todo el globo, no iba a alcanzar a la productiva industria norteamericana. Pero finalmente a todo cerdo le llega su San Martín. Se nota en la calidad de las series, en su temática y en algunas cancelaciones que, años atrás, hubieran sido prácticamente impensables, pero que ahora son la única solución para aliviar la castigada economía de las cadenas. Y Work It no es más que eso. Un proyecto a medias tintas entre la comedia y el trash, que no ha sabido aprovechar esta favorable corriente crítica y que ha terminado convirtiéndose en un mero planfleto reaccionario y anti-feminista.

Work It habla sobre la crisis. Una crisis que está arrastrando a demasiadas personas al borde del abismo personal, agobiadas por la imposibilidad de encontrar trabajo y con una familia entera que mantener. Pero en vez de retratar este sector desde un punto de vista mordaz y seco, señalando como principales culpables de todo el embrollo económico a las ineptas medidas procedentes de los despachos gubernamentales, Work It se mete en terreno pantanoso. Apunta a las mujeres. Porque siempre han funcionado medianamente bien los chistes sobre la eterna lucha de sexos o sencillamente porque es más fácil no pensar en otro protagonista más interesante, pero lo cierto es que Cohen y Rich no parecen tener n cuenta que este tema es siempre fuente de controversia. En este caso las mujeres ya no son vistas como las femme fatales que últimamente visten los dramas de época más laureados (Mad Men o Boardwalk Empire), ni tampoco como figuras emprendedoras y adelantadas a su época (The Good Wife o Homeland), más bien todo lo contrario. Ahora son obstáculos de marcadas curvas que impiden el acceso al mundo laboral a hombres tan capaces como son Lee Standish (Benjamin Koldyke) y Angel Ortiz (Amaury Nolasco), los protagonistas de Work It. Mientras se toman un par de cervezas en el bar de la esquina, ambos discuten y se lamentan de lo complicado que es encontrar trabajo y de lo afortunadas que son las mujeres. En una apología que bien podría escaparse de El laberinto patriarcal, la argumentación que realiza esta serie no tiene ni pies ni cabeza. Ni tampoco la solución que Lee y Angel deciden poner en práctica para poner fin de una vez por todas a la falta de trabajo: si no puedes con el enemigo, únete a él. Y es por eso que lo que inicialmente se muestra como una destructiva crítica contra el género femenino, pasa a ser la única vía de escape para llegar a fin de mes. Y ya está. En eso se podría resumir Work It, que apuntala su único atractivo en esa incongruencia inicial que mueve la trama se pretende llegar a ser el centro neurálgico del humor.

La manera de retratar la conversión de hombre a mujer y la convivencia de éste en un cuerpo que no es el suyo, evoca a otros hits de la historia del cine como Some Like It Hot, To Wong Foo, Thanks for Everything! Julie Newmar o Tootsie, por poner un ejemplo, y que no deja de ser un copy-paste que cae sin remedio en el mero vulgarismo. Aunque teóricamente tendría que ser divertido ver  como ambos se integran en un en entorno completamente femenino, lo cierto es que más bien resulta insultante para mujeres que, como yo, estamos en contra de que se nos siga viendo como meros objetos sexuales al servicio del hombre. No es fácil ser mujer. Pero no porque se nos haya considerado desde el pleistoceno como el sexo débil, sino porque es muy complicado andar en tacones. Creo que en pleno siglo XXI es insultante que puedan financiarse este tipo de proyectos que degradan el mérito y luchas que ha tenido que llevar a a cabo, ya no sólo la mujer, sino toda la comunidad de transexuales, homosexuales y travestis, que únicamente buscan la aceptación social. De hecho, el GLAA , el National Center for Transgender Equality y el National Gay & Lesbian Task Force, se han quejado públicamente de que Work It proyecta un impacto negativo sobre la comunidad de transexuales. Por su parte, la ABC a través de su jefe de entretenimiento Paul Lee, asegura que no entiende el revuelo que se ha creado entre estos colectivos y que siempre ha apreciado este tipo de comedias que, como Tootsie, se basan en la historia de un hombre que tiene que vestirse de mujer. Sea como fuere, la polémica está servida.

Intentar sacar una lectura filosófica de Work It es una pérdida de tiempo. E intentar entender el motivo de su estreno, también. Si más no, no deja de ser un producto concebido como mero entretenimiento y nada más, aunque en este caso no llega ni a esa categoría. Hay una importante diferencia entre la elegancia de Modern Family (que muchas veces también aborda temas polémicos como la homosexualidad o la inmigración) y el despropósito de Work It. Porque en parte, Modern Family está retratando el concepto familiar contemporáneo, mientras que Work It pretende hacernos creer que el mundo está subyugado a la figura femenina y de que muchos hombres se sienten dominados por ella. No nos engañemos, series como Work It no son la vía para las audiencias rápidas, ni la producción low cost.

Lo mejor: he de reconocer que en algunos momentos me he tenido que reír. Aún no sé si de patetismo o porque no tenía nada mejor que hacer.

Lo peor: el argumento manido y el poco tacto al tratar el tema, no ayudan a salvar la serie.

Tiene una retirada a: Tootsie o Some Like It Hot.

Primera impresión: 3/10

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