Last man standing: la supremacía del hombre clásico

Tim Allen y parece que no hay que decir nada más. El conocido actor (sobretodo a raíz de su participación en la trilogía de Pixar, Toy Story, en la que puso voz al juguete espacial Buzz Lightyear) de Denver, regresa a la pequeña pantalla en donde hace veinte años protagonizaba una serie de temática parecida, Home Improvement (o Un chapuzas en casa como llegó a España) y que significó el pistoletazo de salida a su carrera como actor. Utilizando esa imponente magia que parece que tienen todos aquellos actores entrados en carnes y ya consagrados, Allen se vuelve a meter en el papel que le trajo notables alegrías en un pasado y da vida a Mike Baxter, un padre de familia que debe aprender a lidiar con su mujer e hijas una vez que el catálogo de viajes en el que trabaja es suspendido.

Para aquellos fanáticos de Tim Allen, Last Man Standing es el guilty pleasure perfecto. En él Allen es puramente Allen. Sobreactuado, cómico, de chistes rápidos y miradas inquisidoras que terminan por sacarte una sonrisa. Si Tim Allen no es el alma de la nueva serie de la ABC, que baje Dios y lo vea. Partiendo de la base de que nos encontramos ante una sitcom (y todas las molestas risas que conllevan) y de que los guionistas poco pueden hacer con el escaso material que vertebra la serie, Last Man Standing apunta maneras para coger el relevo de Two and a Half Men. He de confesar (entre dientes, eso sí) que el piloto no ha terminado de desagradarme por completo. Es ligero, presenta de manera rápida a los personajes y define perfectamente quien es Mike Baxter. Es el hombre chapado a la antigua. El que aún no se hace la cera, ni se perfuma cada mañana delante del espejo del baño. Sigue los preceptos de Ron Swanson; el hombre como debe ser.  Y de eso se encarga a lo largo de todo el piloto de recordar un esperpéntico Tim Allen (en su salsa), gritándole a la web cam del ordenador de su trabajo que los hombres de hoy en día no están preparados para liderar a los supervivientes que quedasen tras el hipotético impacto de un meteorito contra la tierra. Este exceso de testosterona, queda completamente equilibrado con otro muy parecido de estrógenos, liderados por Vanessa, la mujer de Mike y a la que da vida Nancy Travis (Heart of Dixie) en lo que es probablemente uno de los elementos más interesantes de la serie (por no decir el único). Junto a ella tres hijas, a cada cual más insoportable, y que encarnan a la perfección algunas de las diferentes clases de adolescentes/jóvenes que existen hoy en día: Kristin (Alexandra Krosney) una madre soltera que tiene muy claro lo que quiere (cuyo hijo es el mismo que el de Michael C. Hall en Dexter); Mandy (Molly Ephraim) la perfecta encarnación de la joven pija e insoportable y Eve (Kaitlyn Dever) atrapada en su obsesión por el fútbol y su incipiente superioridad sobre todo el mundo.

Last Man Standing (ya el mismo nombre lo dice todo) es la metáfora del hombre de hoy en día, atrapado en las nuevas tecnologías, la metrosexualidad y en una familia a la que no entiende. Mike Baxter ha pasado tanto tiempo viajando por todo el globo para elaborar el catálogo para el que trabaja que cuando vuelve, a penas sabe como interactuar con sus hijas. Aunque este hecho pronto se soluciona (de manera patillera, a mi parecer), Baxter sigue siendo un hombre libre y solitario, enamorado del aire libre, por mucho que su condición de casado se empeñe en lo contrario. Y alrededor de esta dicotomía gira el conflicto de la serie; la decisión final de Baxter y como tiene pensado compaginar su vida familiar con la laboral, ahora que sabe que pasar tiempo con sus hijas no es tan desagradable al fin y al cabo. Aunque creo que Last Man Standing será recibido entre una cálida acogida entre cierto sector más neoconservador de la américa profunda, no creo que sea un producto lo suficientemente atractivo para que sobrepase más allá de una temporada. No obstante, siempre puede terminar siendo el wannabe de Two and a Half Man o la décimo novena temporada de Grey’s Anatomy en la ABC. Sea como fuere, Tim Allen no rozará la genialidad con Mike Baxter, ni Mike Baxter terminará siendo el hombre que toda su familia quieren que sea.

Lo mejor: algunas escenas concretas como la de la bayoneta y Kyle

Lo peor: la poca viabilidad del producto

Tiene una retirada a:

Primera impresión: 5,5

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