Enlightened: la luz de las segundas oportunidades

¿Qué pasaría si tras una noche loca con tu jefe, éste te despidiera sin mediar palabra? No pienses más, Amy Jellicoe tiene la respuesta. Entre los descontrolados gritos de su tocado y hundido ego (le han traspasado al departamento de limpieza, ¡que por nadie pase!), el rímel corrido por toda la cara y los churretes que ello conlleva, la protagonista de la que es la primera apuesta de la HBO para esta temporada, Enlightened, hace su accidentada entrada ante la audiencia. Producida por Mike White, cuya experiencia en series no es primeriza (ha trabajado en títulos como Cracking Up, Freaks and Geeks o Dawson’s Creek) que también participa en la dirección al lado de Miguel Arteta y Jonathan Demme, el argumento de la serie se desenvuelve alrededor de los altibajos emocionales de una mujer que decide cambiar de vida tras sufrir un importante ataque de histeria al ser despedida por su jefe. A partir de entonces, los casi treinta minutos que dura el piloto nos sumergen en un auténtico ejercicio de autocontrol emocional, machacado por la sobreactuada actuación de Laura Dern (Jurassik Park) y la hiperbólica manera de afrontar los problemas de la vida.

Enlightened no es The Big C. Ni siquiera su constante wannabe a lo largo de todo el piloto sirve para acercarse mínimamente a la genialidad que ha demostrado, sobretodo a raíz de la última temporada, el enfermizo drama de Laura Linney. Pese a ello, sus comparaciones no pueden ser evitadas. Ambas protagonistas rubias, con ciertas fobias a hacer lo correcto (una por su escaso tiempo para permitírselo y la otra porque simplemente es una deslenguada), relaciones bizarras con sus antiguas parejas sentimentales (ambas adictas a la cocaína) y unas terribles ganas por seguir adelante. Si The Big C es la alegoría al renacimiento tras la enfermedad, Enlightened es la cura para las almas descarriadas y depresivas de la condición humana. La serie de la HBO atrapa al espectador con una fotografía muy bien encuadrada (una de las pocas buenas cosas de la serie), que nos guía por la travesía que Amy realiza para regresar de nuevo a su vida, tras pasar dos meses en un centro de rehabilitación en Hawai. Vida que encuentra igual o peor que cuando la abandonó. Laura Dern es la encargada de provocarnos un auténtico infarto cerebral con semejante y poco agradecida interpretación, plagada de ticks e incontinencia gestual, que sólo se salva en los momentos de mayor intimidad entre el personaje y su madre.

Aunque pueda parecer un drama, creo que Enlightened es una comedia mal planteada (no hay más que ver la escena al más puro estilo The Shining de Amy intentando colarse en el ascensor). Para empezar falla su protagonista, a la que recuerdo con especial cariño en Jurassik Park y Blue Velvet, pero que veo completamente hiperbolizada en este papel. Todos los productos que he visto hasta la fecha de la HBO se han caracterizado por su exquisitez a la hora de escoger el reparto, así como la complejidad de la historia (que en este caso es prácticamente nula) y no por la emisión de un prematuro intento de serie. Quiero creer que se trata de eso, porque sino sería una auténtica decepción. Al lado de Dern encontramos a otra cara conocida como es la de Luke Wilson, muy metido en el papel de viejo novio de la protagonista, con una barba nada favorecedora y esnifando cocaína sin ningún pudor. Ambos parecen haber perdido su sentido de vivir, ella por sus escarceos amorosos con su jefe y él por la adicción a las drogas. Sea como fuere, la cuestión es que no sé exactamente cual es el motivo de que Amy deje todo y decida rehabilitarse en Hawai (además de acosar a una tortuga marina hasta en el ascensor). Su ejercicio de inmersión oceánica nos recuerda de nuevo a la secuencia de abertura de The Big C, cuando Cathy nada en la piscina de su casa buscando la manera de acceder a la superficie. En Enlightened pasa igual. Amy se encuentra perdida y encuentra su camino en las profundidades del mar y en el tranquilo reposar de una tortuga marina. Es entonces cuando decide volver a su hogar, en lo que será una auténtica confrontación con la figura materna y la difícil relación que se palpa entre ambas (recordemos que Cathy también tuvo problemas con su padre).

Cada día soy más consciente de que con un capítulo es prácticamente imposible determinar el rumbo que va a tomar una serie, sobretodo viendo los constantes tumbos de guión a los que últimamente nos tienen acostumbrados los guionistas americanos. Pero lo cierto es que Enlightened no me ha iluminado. No he sentido empatía alguna por los problemas o presuntos, que llevan a Amy a rehabilitarse como persona. Si que es cierto que su neurótico comportamiento es motivo de odio inmediato, pero eso nunca es suficiente para convertir a alguien en mártir de la noche a la mañana. Así como en The Big C, si que logré conectar desde un principio con Cathy, en este caso me cuesta mucho creer. Sobretodo que Dern no es Dern y en la idea de que su perturbación le puedan llevar a la locura. Para ser la primera apuesta de la HBO ha sido una notable decepción. No descarto poder seguirla en un futuro, pero de entrada no me ha parecido más que un producto sórdido para colocar un día cualquiera en la parrilla, aunque con el paso de la temporada quizás la historia mejore. ¡Quién sabe!

Lo mejor: la fotografía y el buen uso de la música

Lo peor: la actuación de Laura Dern y las notables carencias de guión

Tiene una retirada a: The Big C

Primera impresión: 5,6

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