Free Agents: comedia sin gracia sobre las heridas del pasado

Intoxicados estamos ya de esa antigua tradición que consiste en realizar remakes de títulos ya existentes como si no hubiera un mañana y que tan recientemente ha protagonizado un revolucionario comeback a la luz pública. Este must, aunque ahora  ahora nos parece tan contemporáneo, bebe de un origen mucho más antiguo. Antes de cristo los romanos fueron de los primeros en marcar tendencia al adaptar las figuras de los dioses griegos (entre otras muchas cosas) a su propia mitología. Nacía así el concepto “adaptar” (del latín adaptāre), a cuyo significado Ana Rosa Quintana le ha dado su particular giro de tuerca. Una moda (la del remake) que se ha ido perpetuando a lo largo de la historia contemporánea y que ahora emerge con más fuerza debido a la escasez de ideas a la hora de producir proyectos. Free Agents es un nuevo ejemplo de como convertir un hype de la época en un auténtico producto trash. ¡Qué viva la moda!

Parafraseando a la serie británica de homónimo nombre (ni siquiera se han molestado en mover las palabras de sitio) protagonizada por el main character de Episodes, Stephen Mangan, la NBC adapta Free Agents tal cual la parió hace dos años Channel 4. La única variación hasta el momento, parece ser la inclusión del guardia de seguridad de la empresa en la que trabaja Alex, al qual  podrían haber colocado en otro sitio, como por ejemplo detrás de la cámara donde no pudiera herir a nadie con sus caras absurdas y chistes malos. El aliento que nos transmite saber que su compatriota del 2009 no llegó a pasar de los seis capítulos (Mangan confirmó que esperaba que la serie siguiera adelante con una segunda temporada), nos lo quita el raeliano gusto que recientemente vienen desarrollando los americanos por las comedias malas.

El nuevo remake americano viene de la mano de dos directores ya entrados en carnes como son Todd Holland (Sons of Tucson) y Peter Lauer (Chuck), ambos ya trabajaron juntos hace más de diez años en la comedia teen Malcolm in the Middle y Chris Niel, creador de la serie inglesa, repite en el equipo de guionistas aunque esta vez en un respetable segundo plano. Independientemente de sus castos intereses (no creo que la cadena la haya concebido para competir contra la supremacía de Modern Family), creo sinceramente que Free Agents se perfila como el primer gran chasco de la temporada y una cancelación segura. Sin ir más lejos, el argumento que sustenta la historia no resulta novedoso en ningún sentido, en el amplio sentido de la expresión. Alex (esta vez Hank Azaria), un hombre de mediana edad, acaba de divorciarse de una profunda relación y busca desesperadamente paliar el vacío que le ha dejado dicha situación. Es entonces cuando se encuentra con Helen (Kathryn Hahn), con la que se acuesta tras una noche loca. Al día siguiente, ambos se dan cuenta del error que han cometido e intentan que no pase de nuevo; ella volviendo a la soledad de su apartamento plagado de retratos de su antiguo prometido muerto y él intentando conocer a nuevas chicas fuera de la oficina. La moraleja final (si es que hay alguna) viene a transmitirnos la necesidad de dejar el pasado atrás y mirar hacia el futuro, siempre que lo que nos ha hecho sufrir anteriormente haya sido cerrado por completo. La idea tendría cierto atractivo de no ser porque en Free Agents todo es soez. Desde las fotos promocionales (este es un claro ejemplo), hasta los cansinos chistes “caca, pedo, culo, pis” de los colegas de oficina, pasando por la particular manera de cagarse, metafóricamente hablando, sobre la memoria de los muertos.

Concebida inicialmente como una comedia negra, la serie de la NBC no tiene ritmo, ni guión, ni nada que pueda catalogarla como tal. Prefiero pensar que es una boutade de mal gusto más que el piloto de un nuevo proyecto de una cadena competente. A nivel de reparto, la cosa no mejora, ya que los personajes de por si son aburridos, patéticos y realmente bizarros, teniendo en cuenta los extraños comportamientos que Alex tiene tras haberse acostado con Helen. He de admitir que Hank Azaria me convenció mucho en el papel de novio estropajoso de Phoebe en Friends, pero creo que dando vida a Alex se siente incómodo, como poco acostumbrado a llevar el peso del guión y viendo el elenco de actores que le rodea, es normal que su falta de motivación se acentúe notablemente. En definitiva, Chris Neil falló en la isla británica y lo vuelve a hacer en la tierra prometida de indios y vaqueros. Free Agents no ha sabido reponerse del mal fario de la cancelación de su predecesora y el intento de wannabe otra cosa completamente diferente ha caído en saco roto. Esperemos que la NBC tome conciencia de su error y decida dirigir sus esfuerzos en otra dirección.

Lo mejor: quizás el momento en que Helen acude al supermercado a comprar cientos de botellas de vino.

Lo peor: los diálogos, personajes y situaciones de vergüenza ajena.

Tiene una retirada a:

Primera impresión: 4,0

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