El morbo de ver morir a Charlie Harper

Parece que a la CBS no le ha faltado tiempo en borrar a Charlie Sheen del mapa, después de una temporada particularmente difícil. A las constantes faltas de educación del famoso actor (debido sobretodo a su afición por las drogas y el alcohol), se le sumaron las dificultades propias del rodaje y constantes paradas de producción, hechos que llevaron a la cadena ha cancelar directamente Two and a Half Men hasta encontrar una solución viable. Mientras tanto, Sheen se desquitaba de los productores en programas de radio y de televisión (entre ellos Chuck Lorre) por su inmerecido despido, alegando que los que tenían que pedir perdón y besar el suelo por el que pisaba eran ellos y no él.

Aunque parecía que la guerra duraría eternamente, las cosas se fueron apaziguando, sobretodo por el importante número de ofertas que Sheen recibió tras el gran numerito, que fue seguido con por numerosos medios de comunicación americanos y a través de Internet. El actor se pasaba al teatro, aunque no cerraba la puerta a regresar a la pequeña pantalla. Paralelamente, la CBS se ponía las pilas para encontrar un sustituto lo suficientemente bueno para la serie pero que no desentonase con el resto del reparto. Y encontró en Ashton Kutcher la horma de su zapato. El marido de Demi Moore parece que ha encajado perfectamente dentro del sino de Two and a Half Men (yo no diría lo mismo de ese opening tan sumamente raeliano), cosechando una importante audiencia en el comeback de la serie. Ayer se estrenaba la obra que encumbró a Sheen en televisión y a la que el actor le devolvió el cumplido en la pasada gala de los Emmys, con un breve y sentido semi-discurso. No obstante, la CBS parece no necesitar de las buenas palabras del ex protagonista de la serie, ya que el primer episodio de la novena temporada cosechó un 10.3 de rating en la franja de edad de los 18 a 49 y 27 millones de espectadores.

Todos querían ver morir a Charlie Harper. Porque les mueve el morbo, el saber como Chuck Lorre y cía habían devuelto la pelota al tejado de Sheen. Un hombre que ha demostrado ser un poble diablo, consumido por sus excesos con las drogas y el alcohol, cuyo origen se remonta a los años ochenta cuando rodó Platoon de Oliver Stone, junto a Forest Whitaker y John C. McGinley. Ya en su momento, el padre de Charlie, Martin Sheen, también tuvo el mismo jugueteo con las drogas, hecho que le pasó factura llevándole a desintoxicarse tras sufrir un ataque al corazón mientras rodaba Apocalypse Now. Ahora Charlie Sheen está en paz consigo mismo y parece haber aprendido de sus errores tras el lavado de imagen en su última aparición pública, alabando la serie en la que ha pasado ocho años de su vida y fotografíandose con Ashton Kutcher entre bambalinas como si nada hubiera pasado. El peso pesado de la CBS ha pasado página y lo ha hecho por la puerta grande. Hoy decimos adiós al alter ego de Charlie Sheen, Charlie Harper, cuyo funeral puede equipararse ya al tamaño de sus desfasadas meteduras de pata. DEP.

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