Death Valley: revisión satírica del clásico vampírico, zombies y hombres lobo

Tras el fracaso de The Hard Times of J.R. Berger (segunda temporada incluida) y el previsible a la vez que escalofriante remake de la británica Skins, MTV ha decidido apostar sobre seguro combinando la infalible fórmula de lo sobrenatural, True Blood y The Vampire Diaries lo han sabido explotar a la perfección, junto a ese humor de notoria reivindicación de la nacionalidad americana que encandila tanto a padres como a hijos. Death Valley, cuya expectación me ha sorprendido gratamente debido al número de visitas que recibió el trailer que colgamos en Youtube escasas semanas atrás, ha resultado ser un descubrimiento tan trendiness como lo fuera en su momento Awkward. Bebiendo del mismo tipo de sátira (quizás la serie adolescente lo oculta un poco mejor) Death Valley nos presenta en una premiere de no más de 20 minutos como nadar entre los mismos clichés de siempre, que se revuelven en su origen (casi todos de la historia zombie y demás elementos del cine gore) para dar paso a un título interesante que huele a revolución post-veraniega.

Estrenado como el primer proyecto con cara y ojos de la empresa Liquid Theory, Death Valley parece nacer más concebida como una serie online que para ser emitida en prime time en un canal como MTV, acostumbrado a programas hypsters sobre hombres tatuados y muchachas que quieren deshacerse de sus decadentes novios. La escasa duración de los capítulos y el feedback creado en Internet, sobretodo a través de vídeos y comentarios en Youtube, nos devuelve a la idea de que hay algo extraño, algo tan sumamente atrayente en la serie creada por Jordan Vogt-Roberts (Mash Up/ Single Dads) y Austin Reading, que nos empuja, al menos a título personal, a descargar el segundo capítulo.

Alimentada por clásicos televisivos del momento como True Blood (cuya fuerte influencia se nota desde el momento en que los títulos de crédito aparecen en pantalla), The Vampire Diaries o la recientemente estrenada Teen Wolf, un remake de la comedia de Michael J. Fox de los años 80, su puesta en escena hace hincapié en la reciente moda de intentar buscar, cámara al hombro, el máximo realismo posible de cara al espectador. Death Valley no busca ser un wannabe de numerosos títulos como los citados anteriormente, simplemente es una nueva fórmula (que no infalible) que destaca por ser una bocanada de aire fresco entre tanta sitcom y series de veinte minutos comercializadas como comedias.

Por lo que respecta a los personajes, he de admitir que ninguno destaca por encima del resto, de manera que conforman un núcleo sólido aunque a la vez que previsible, cuya limitación a nivel de trama y de duración no permite a los actores realizar una importante interpretación. Cabe destacar que entre tanto anónimo, Tania Raymonde (hija de Ben Linus en Lost) parece haber encontrado por fin su sitio, tras tantas escenas tras los imponentes hombros de Matthew Fox y Michael Emerson. Aunque ese no sea el principal reclamo de la serie, si que ayuda a digerir la primera presentación con lo que aparenta que será una relación intensa a la vez que peligrosa entre el espectador y el equipo especial del agente Dashell.

Como ya he afirmado, creo que Death Valley tiene potencial, ya que sabe combinar de manera sólida a la vez que creativa, una nueva manera de asumir la invasión de los elementos paranormales más conocidos como los vampiros, zombies y hombres lobo (la escena final de Stubeck parando a un conductor que estaba convirtiéndose en plena luna llena, no tiene precio). No espero, ni tampoco deseo en el fondo, que termine convirtiéndose en el hit del momento, pero si que es un must obligado para todos los amantes del género gore (no sé si podría llamarse terror), que, hartos de felices relaciones adolescentes entre humanos y vampiros, buscan volver al origen de la lucha entre el hombre y la bestia. Death Valley se emite cada lunes en la MTV, aunque no sabemos si próximamente llegará a España como una revolución o como una serie más de relleno para las vacías noches post-veraniegas.

Lo mejor: el humor satírico con el que se enfoca la lucha contra vampiros, zombies y hombres lobo.

Lo peor: el posible agotamiento de la fórmula de no revalorizarse a cada capítulo.

Tiene una retirada a: Dead Set o True Blood, guardando las distancias.

Primera impresión: 6,8

Comments

  1. esta serie es de lo mejor

  2. No se si cuela… o no hemos visto la misma serie. Death Valley se repite capítulo tras capítulo sin un ápice de incentivo adicional al que proporciona un poco de casquería a lo serie b y un sentido del humor barato y estereotipado.

    Me cuesta creer que llegue a la segunda temporada si no es por la audiencia de descerebrados adolescentes a los que puede ser graciosa y gracias a que los capítulos duran sólo 20 minutos.

    • Mishaj Budowsky says:

      Si te fijas, es el análisis del primer capítulo únicamente, cuando aún la serie se podía ver. Evidentemente a estas alturas ya está más que descartada.

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