Wilfred: lecciones de moral a cuatro patas

Jason Gann vuelve a interpretar al déspota perro que pondrá a prueba la paciencia de Ryan y su manera de ver la vida

Randall Einhorn abandona su papel de director tras cinco años de servicio en el equipo creativo de The Office (además de su participación en un sinfín de títulos cómicos como son Parks and Recreation, la recientemente cancelada Mr. Sunshine o Raising Hope), para llevar a cabo el remake americano de la australiana Wilfred, serie que narra la vida de un hombre que comienza una extraña relación con un hombre disfrazado de perro. Junto a Einhorn y recién llegado de otra comedia con tintes de sátira como es Outsourced, Victor Nelli Jr. cierra el equipo creativo, que realiza una interesante labor pasando por alto los aburridos clichés que siempre han rodeado el oscuro mundo de la depresión y la insatisfacción personal de no haber alcanzado la vida soñada tras llegar a la madurez. Su homónima predecesora ya cosechó en 2007 un importante éxito, tanto a nivel de crítica como de audiencia, convirtiendo la idea de un cortometraje en una serie de dos temporadas.

Desencasillar a Elijah Wood de la tormentosa sombra que le persigue tras su papel en la trilogía de Peter Jackson The Lord of The Rings como el hobbit Frodo Bolsón, es complicado. Pero darle además las armas necesarias para que dejemos de verlo como un joven frágil e indefenso, incapaz de acaparar más papel que el de mediocres como el que llevó a cabo en Eternal Sunshine in the Spotless Mind (competía con dos duros oponentes como son Kate Winslet y Jim Carrey, todo sea dicho), es todo un logro que ya merece la pena remarcar. En Wilfred, Wood da vida a Ryan, un joven y fracasado abogado que, sumido en una auténtica depresión, intenta suicidarse repetidamente sin éxito. Mientras tanto Jenna, una joven vecina del otro lado de la calle y ajena a los problemas mentales del chico, le pide con una sonrisa de oreja a oreja que cuide de su perro Wilfred en su ausencia. Ryan accede ante la sorpresa de que el perro resulta ser un hombre con disfraz. Empieza entonces una extraña relación hombre-perro, nada que ver  con lo que estamos acostumbrados a ver en televisión, de la que el joven abogado aprenderá una importante lección: la felicidad puede encontrarse en las cosas más ínfimas. Y ese patrón es el que sigue Einhorn durante toda la primera temporada, o al menos hasta los ocho capítulos que han sido emitidos hasta la fecha, abordar las diferentes controversias que se derivan de algunos trending topics de nuestra sociedad como son el perdón, el respeto, la rabia, etc, mediante la ridiculizaación y una estética que roza más el camp y el mal gusto que la mera comedia. Porque no nos dejemos engañar, Wilfred es descarada y déspota (a veces incluso cruel), sin reparar en las posibles repercusiones que los actos del viejo can puedan tener en la sociedad (un ejemplo sería cuando Wilfred se bate en duelo con una anciana en el hospital durante una obra de caridad de Ryan, el inmenso despliegue que realiza para poder copular con una jirafa de peluche o las innumerables veces que Ryan lo encuentra fumando hierba en el sofá).

A pesar de que el único reclamo plausible para el remake de la serie australiana parecía Elijah Wood, no podemos dejar de posar la vista en la indudable revelación que supone la figura de Jason Gann, creador de ambas comedias, que lleva a el concepto de interpretación a un nivel completamente nuevo. Es por ello que cada vez que veo un capítulo de Wilfred, no sé si encontrarlo una genialidad o una auténtica excusa para hablar de los típicos tópicos de caca, pedo, culo, pis. Algo parecido sucede con Eastbound and Down, en la que la decadencia de un jugador de beisbol es el pistoletazo de salida para todo tipo de marranadas y sinsentidos. Personalmente me gusta pensar en la serie de Einhorn como un viaje a los entresijos de la condición humana, sobretodo humana, ya que el único personaje que parece mutar a lo largo de la trama es Ryan, mientras que Wilfred sigue impasible mirándole desde el sofá.

Lo mejor: la combinación entre sátira, mal gusto y discursos enrevesados sobre la moralidad humana.

Lo peor: en algunos capítulos la trama se vicia y la serie deja de tener sentido.

Tiene una retirada a: Eastbound and Down

Nota: 6,9

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: