Running Wilde

Chavacanería a caballo

Creo que me estoy ganando a pasos de gigante el cartel de bruja aguafiestas, pero lo llevaré con una respetable elegancia. Hace varios días ya que visioné el piloto de la nueva comedia de Mitchell Hurwitz, Running Wilde, pero hasta hoy no he tenido un momento para recapacitar y escribir sobre la primera impresión que me ha causado la nueva comedia de la FOX. Y pese a lo que la mayoría de críticas se enorgullezcan de defender, me siento de nuevo en la tesitura de disentir con ellas y destripar este intento de hacernos creer que Running Wilde llega, siquiera, a la categoría de producto.

La serie, que bebe de la genialidad de otras predecesoras del el mismo género como es Arrested Development –con la que tampoco me quiero explayar demasiado, ya que sólo he podido ver un par de episodios–  parte de una premisa tan absurda como caduca, que se atasca en un formato harto de demostrar que no funciona. Pero lejos de aprender la lección –¿para qué?–   las cadenas siguen intentando colocar al espectador tramas abrumadoras e imposibles de digerir por mucho que intenten condensar en menos de 25 minutos. Running Wilde se centra en Steve Wilde, al que alimenta un Will Arnett – un actor que ya trabajó en su momento con el creador Hurwitz en Arrested Development– un multimillonario caprichoso y egoísta que está acostumbrado a tener todo aquello que desea sin rechistar. Aunque intenta mantener una postura de hombre hecho a si mismo, Steve no puede evitar emocionarse al recordar a Emmy, Keri Russell, su amor de instituto. Ella, sin embargo, ha escogido la vida altruista y vive en medio de la selva con su hija y su novio intentando preservar las pocas tribus indígenas que allí habitan. Por una casualidad, igual de absurda que la propia serie, Emmy y Steve vuelven a reencontrase. Y es entonces cuando Emmy le propone un trato: ella y su hija Puddle se quedará a vivir con él a cambio de que él intente transformar completamente su manera de ser y acepte otra forma de vida.

Como podemos ver, Running Wilde no es nada del otro mundo. Hurwitz centra su estrategia en las situaciones absurdas, los gags repetitivos y unos personajes que entorpecen el ritmo de la historia. Un claro ejemplo es Fa’ad, interpretado por Peter Serafinowickz, el amigo de Steve que además de ser un intento de drag queen barata, es capaz de hacer de médico de cabecera en menos de lo que dura un lacasito en la puerta de un colegio. Y es que lo único que vale la pena destacar de Running Wilde es su capacidad de aburrir soberanamente al espectador. Además de alimentar esa estética kitsch que impera en la vida de todo multimillonario pasado de rosca a cada plano, llevando la serie a ser un auténtico melting point de diferentes tendencias visuales.

Pese a la escasa calidad de este tipo de series como Running Wilde o Better with You, exiten verdaderos neófitos que se suman al carro de los adoradores de series abocadas al fracaso desde el piloto, soportando unas historias que no existen. El creador de la nueva propuesta de la FOX se pierde en el intento de abarcar demasiadas formas de comedia y pierde el norte intentando alcanzar su objetivo: intentar hacer reír al espectador sin preocuparse por construir una historia más allá. Y precisamente por este problema, hay momentos en la serie que se llega al terreno de la grosería más chavacana.

Cómo era de esperar a Running Wilde ya le crecen los enanos y el peligro de la cancelación acecha a las dos semanas de su estreno. No es de extrañar teniendo en cuenta todo lo expuesto anteriormente. No nos dejemos engañar, las nuevas corrientes que están tomando las comedias de esta temporada son peligrosas a la par que patéticas. Ya no se busca un compromiso de calidad con el espectador, ya no hay respeto. Pocas pinceladas quedan de grandes series como Friends o Seinfeld. Ahora lo único que nos quedan son tristes retazos de una época mejor en la que primaba la calidad de los chistes y no tanto la vulgaridad de estos.

Lo mejor: el momento piano

Tiene una retirada: a Arrested Development

Primera impresión: 3/10

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Comments

  1. Luis Núñez says:

    No sabía que el creador de Arrested Development estaba haciendo otra sitcom. Lo que dices de ella no me alienta mucho a verla, pero Will Arnet y su papel en AD harán que le dé una oportunidad. Arrested Development es una muy muy buena comedia, pero bastantes veces pecaba de tener capítulos plagados de humor absurdo y gags constantes que no funcionaban (eso no quita que en general sea muy buena, a pesar de un buen numero de capítulos).

    En fin, a ver qué tal.

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