The Event: de conspiraciones y tipos duros

Mucho se esperaba de The Event, la serie que supuestamente iba a revolucionar este mes de septiembre con un argumento arrebatador, pero que al final y como siempre se ha quedado a medio cocer. El desconocido belga Nick Wauters, que ha elaborado guiones para otras series como Eureka o Medium, presenta un producto novedoso, pero con unas lagunas visuales, narrativas y técnicas que no puede permitirse una producción que aspira tan alto como lleva promocionando la NBC. Las ansias de la cadena de dar el campanazo se han vuelto a quedar en susurros.

Sean Walker es un hombre serio. Bien plantado, con un trabajo dudable, pero muy enamorado de su novia, Leila, a la que un buen día raptan durante el crucero que la pareja está disfrutando. Es entonces cuando empezará una verdadera cruzada para encontrar el paradero de su querida, en el camino de la cual se dará cuenta de la gran conspiración que se cierne sobre Norte América para acabar con su presidente. Cabe destacar que esta no es la primera vez que se elabora una serie sobre conspiraciones y héroes que intentan destaparlas. El reciente caso de Rubicon también se extiende a este campo, aunque la propuesta de la AMC no es tan ostentosa y carece de constantes flashbacks. Cosa que se agradece.

The Event tiene varias lagunas. La primera ser un auténtico melting point de otros títulos de acción como 24 –cuyo grafismo, proceder y personajes calca punto por punto–, Flashforward y unas breves pinceladas de Lost, con unos saltos en el tiempo que provocan la carcajada del espectador. Lo único interesante del piloto es descubrir el motivo por el cual el avión va directo a estrellarse contra el lugar en el que se encuentra el presidente de los Estados Unidos y su familia, casualmente, negro, con mujer mulata e hijo negro, tal y como Dennis Haysbert llevó a David Palmer a la pantalla en la primera temporada de 24. Ni los personajes, ni la relación entre Sean y su novia carecen de interés y creo que eso es un ejercicio poco inteligente que Wauters no ha sabido aprovechar. Porque en el momento en que la trama flojee, que lo hará, ¿dónde ha de mirar el espectador para resguardarse? En mi opinión, en ningún sitio, puesto que el piloto se encarga de remarcar en colores eclécticos su condición de serie de acción y no hay un espacio personal para el desarrollo de los personajes. Pone muchas premisas sobre la mesa, como ya lo hiciera Flashforward en su día, y eso es bueno, el problema es que al generar tantas expectativas es complicado mantener ese nivel a lo largo de todas las temporadas. Hecho que acusó la serie de Braga y Goyer desde el principio.

Pese a que The Event abandera su refinada técnica narrativa, creo que la serie peca de mal montaje. Es incomprensible intentar armar la historia con sentido si constantemente nos hacen volver al presente y al pasado sin motivo alguno. Quiero pensar que no es más que un ejercicio para que el espectador no sea pasivo y participe en la construcción de la historia, pero a las alturas que el piloto se pone interesante no apetece mucho la pena encajar piezas. Y más si el final del capítulo es un puro momento raeliano y no podemos evitar comparar con la escena del avión cayendo en la isla de Lost.

No me gustaría ser una aguafiestas perpetua pero The Event no me ha calado profundo, aún así tendré que poner a bajar el segundo capítulo para ver si la cosa puede mejorar o se queda donde Flashforward firmó su acto de defunción. En cualquier caso, no es un buen comienzo para la gran apuesta de la NBC. Los actores escogidos chirrían, aunque haya visto a Blair Underwood confiado lejos de su papel de chuleta deslenguado en In Treatment, y dan la sensación de no conectar bien con el resto y esa información transpira a través de la pantalla. Mucho ruido y pocas nueces resumiría yo el capítulo de The Event. Nick Wauters lo podría haber hecho mucho mejor y me imagino que no se ha esforzado por pura pereza porque presupuesto en la cuenta corriente del proyecto había de sobra, pero es más sencillo ir desgranando la historia poco a poco y si suena la flauta pues perfecto. Yo siempre seguiré viéndola como la copia de 24 pero sin el gran Jack Bauer.

Lo mejor: algún que otro actor pasable entre tanto mediocre.

Lo peor: las sospechosas similitudes con otras series de renombre.

Tiene una retirada a: 24 pero sin Jack Bauer.

Primera impresión: 5.9/10

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