Los Pilares de la Tierra

40 millones de dólares bien empleados

Se perfilaba como uno de los acontecimientos televisivos del año y no ha defraudado a las muchas personas que aguardábamos con recelo el estreno de la adaptación de la homónima novela de Ken Follet, Los Pilares de la Tierra. Con un look estereotipado que nos recuerda a otros grandes clásicos como El Rey Arturo, El Nombre de la Rosa o a veces a Los Tudor, Sergio Mimica-Gezzan navega por los entresijos del best-seller para sonsacar una visión personal, pero completa de la historia, aunque a que a veces desfallece en demasiados galimatías visuales y no deja espacio al intimismo personal y la propia evolución de los personajes.

Con el experto director Mimica-Gezzan a la cabeza, que ya ha participado en otras joyas televisivas como Heroes o Prison Break, -vamos que el tipo sabe lo que se hace-, Starz distribuye perfectamente los 40 millones de dólares que ha costado la producción para sumergirnos en otra época, plagada de traiciones, trapos sucios, intereses insatisfechos y un interesante cocktáil de amor y acción. No tiene nada que ver con su predecesora época Spartacus: Blood and Sand; Los Pilares de la Tierra es más real. El resultado a primera vista navega entre la más pura excitación visual, amedrentada por el reto que supone adaptar un libro que han leído millones de personas –entre las que no tengo el gusto de incluirme, gracias a dios- e intentar satisfacer cada composición mental que ha generado la pluma de Follet. Pero en ese apartado, creo que la serie aprueba con un notable alto. Posee un ritmo que no permite al espectador aburrirse en ningún momento, porque automáticamente, el interés de la acción se traslada a otro punto completamente distinto del mapa.

Los Pilares de la Tierra narra la historia de Tom Builder, un pobre constructor que vaga incansablemente en busca de trabajo y cobijo para él y su familia. Durante el viaje se encontrará con un par de individuos, entre ellos el misterioso Jack, que les ofrecerán ayuda y terminarán convirtiéndose en unos miembros más de la familia. Paralelamente, en las profundidades del reino, Stephen, un avaricioso hombre de la corte, se encarga de envenenar al rey y usurpar su trono con la ayuda de la iglesia. La princesa Maud, no duda en levantarse en armas contra el nuevo rey para intentar recuperar lo que es suyo, sin embargo, el poder y la gloria ciegan a Percy Hamleigh, que se encarga de desvelar la trama y reduce la tentativa de Maud a escombros. Entre medio de estas dos grandes tramas, se suceden escenas de amor, confabulaciones de todo tipo, escenas de profunda duda existencial y otros atractivos que ayudan a mantener el ritmo en lo que la historia se mueve hacia un lado u otro. No obstante, no todo han sido halagos y florituras en el estreno de la serie, también hemos de destacar algunas taras que creo que podrían convertirse en un lastre de cara al futuro de la serie. Para empezar, la presentación de los personajes es confusa y se pierde en un name dropping de nombres y actores que no aciertas a unir entre ellos y los cargos que ostentan. Así como las localizaciones han sido bien resueltas mediante el recurso del mapa, he de confesar que he tenido momentos en los que no he sabido bien, bien hacia donde se dirigía la historia. También vale la pena remarcar los pobres efectos especiales empleados en escenas cumbres como el incendio de la iglesia, melting point de todas las historias de los personajes principales y que se perfila como el principal elemento de discordia entre cardenales, curas y reyes.

Los Pilares de la Tierra intenta no ahogarse en las aguas que supone ser la adaptación de un libro, con las dificultades que ello conlleva, y la responsabilidad de no quedarse en una mera serie pre-fabricada de la misma calidad que la novela. Para ello Starz se escuda en un elenco soberbio que se encarga de sujetar la acción en los planos en los que los diálogos no dan más de si. Reto complicado, teniendo en cuenta de que no se puede mantener esa dinámica durante más de cuatro capítulos sin crear un profundo hastío en el espectador. Esperamos ver más acción, escenas tórridas, evoluciones personales profundas y verdaderos conflictos que nos hagan comprometernos con lo que estamos viendo y de momento, eso no se ha dibujado aún. Por suerte, Mimica-Gezzan nos tiene pendientes del próximo capítulo para ver como decide solucionar esto.

A destacar: los actores saben estar a la altura, pese a los pobres diálogos.

Tiene una retirada a: películas inspiradas en la Edad Media como El Rey Arturo.

Primera impresión: 6,5/10

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