The Gates

“QUE PARANORMAL ES TODO”

Soy consciente que comenzar una crítica con la cita de una de las películas más horriblemente nauseabundas de la historia del cine español –dígase, Spanish Movie– no es un buen augurio, pero no se me ocurre otra manera de meter al lector en harinas ante la nueva propuesta de la ABC. The Gates se nos ha colado este verano, debatiéndose entre ser la sucesora patillera de The Vampire Diaries y la secuela de Entrevista con el Vampiro. Señores, nos gustan los vampiros, sí, pero en su justa medida. Pero como eso a la ABC le importa lo mismo que la reproducción del cangrejo de río, nos embotella en un piloto de cuarenta minutos que se hace aburrido y previsible, sin espacio para que el espectador pueda participar lo más mínimo en la construcción de la trama.

El tándem Grant Scharbo y Richard Hatem crean The Gates un drama aliñado con un toque de misterio, que se centra en un idílico pueblo a las afueras de una gran ciudad. Es algo así como Happy Town pero con rejas. Teóricamente, todo lo que ofrece este “resort” es de idílico, feliz y sobre todo, seguro. Y hacemos hincapié en este último calificativo, porque el mismo constructor de The Gates afirma que la idea de dar forma a este tipo de ciudad es para dar cobijo a todas aquellas personas que necesitaban más seguridad en su vida diaria. Bien podría ser entonces una alegoría de la famosa teoría de la Sociedad del Riesgo, acuñada por el sociólogo alemán Ulrich Beck. Aunque en la serie de la ABC va más allá y termina haciéndonos ver que nada, es lo que parece y aquello que debía ser un bonito lugar para vivir, termina convirtiéndose en el escondrijo de criaturas paranormales. En medio de toda esta bacanal encontramos a los recién llegados al cortijo, la familia Monohan, encabezados por el líder patriarcal Nick, al que rápidamente le cuelgan la chapa de nuevo jefe de policía. Nada más tomar las riendas de ciudad, Frank Grillo –flojo en casi todos los primeros planos–, se da cuenta de que algo no marcha bien y de que comparte vecindario con gente más peligrosa que una piraña en un bidé. Como por ejemplo los Radcliff, una pareja de vampiros –encubiertos, por supuesto– que viven con su hija pequeña y no terminan de adaptarse a la convivencia humana. Sobre todo la insustancial Claire, a la que Rhona Mitra no puede evitar llevar al decadente espacio de la inmortal insulsa y desvalida que cansa a cada plano. He de decir que considero muy positivo la reinvención de un mito –dígase por ejemplo el de los vampiros, hombres lobo, fantasmas y demás surrealismos–, sea el que sea. En especial cuando ello va a ayudar a su enriquecimiento, pero malbaratar su historia para convertirlo en un recurrente elemento para inyectar una dosis de misterio que de por si la trama no aguanta por ningún lado, me parece un atropello de la inteligencia. No es que The Gates vaya a mejorar mucho sin la trama paranormal, pero si que es cierto que podría darle otro matiz a una serie que, pese a haber sido renovada para trece capítulos suplementarios, no ha conseguido despertar en mí el suficiente interés para descargarme el próximo capítulo. No hay ni un solo personaje que se gane la categoría de tal; sobretodo el hijo de los Monohan, Charlie, que vive un tórrido semi-romance con la chica guay del instituto, que a la vez está saliendo con el resulta ser un tipo bastante rarito. Scharbo y Hatem no se molestan en reinventar el tema estrella de este 2010; el tándem vampírico-hombre lobo. Lo llevan al absurdo, lo destripan y encima nos lo venden como si fuera una serie interesante, con el descubrimiento de un asesinato al final.

The Gates, simbólico nombre de la prisión en la que viven todos los protagonistas, de la serie –de un modo u otro– es otra víctima más de una época salpicada por estereotipos y culturas de masas que rigen lo que el espectador ha de ver en todo momento. Se abusa de los romances rápidos para generar interés, de los argumentos basura y del asesinato final que intenta atraparnos en un bucle que se cae por su propio peso. Aunque podría haber aprovechado los fallos que cometió la parecida Happy Town en su estreno, The Gates no ha sabido desmarcarse del estereotipo con el que partía desde el principio y se ha sumido en su propio debacle creativo.

Lo mejor: ¿existe?

Tiene una retirada a: The Vampire Diaries y Happy Town.

Primera impresión: 3/10

Comments

  1. maria karla says:

    yo quisiera saber que es lo que va a salir pronto de The Gates

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