El despertar del corazón. La teoría semi-definitiva de ‘Perdidos’

Desde tiempos inconclusos, diversas culturas y civilizaciones –algunas como los egipcios, cuyas características influencias se pueden ver en la estatua de los cuatro dedos, Tueris, o en los jeroglíficos de algunos de los muros del templo–, han ido poblando la isla. Ese devenir del paso del tiempo la ha llevado a convertirse en un encuentro multiétnico que ha derivado en la evolución natural de nuestros tiempos. Parece como si en la isla no existiera un tiempo concreto. Se trata de una vasta extensión de tierra, aislada del mundo por el océano pacífico y que posee unas psicodélicas propiedades que nadie parece entender, pero que todo el mundo pretende. Lo que no se nos desvela hasta la sexta temporada es lo que con tanto recelo se esconde entre setos, bambú y frondosos árboles; la fuente de la vida y de la humanidad. Lo conocemos de la mano de la madre de Jacob, mortal en su momento que vio llegar al mundo al que sería el nuevo guardián de la isla y su sucesor, y a su hermano, cuyo nombre ha sido por fin revelado –Samuel–, a quien cubre con una manta negra y no le encuentra nombre. Me imagino que evita así tener que colocar a ambos pequeños al mismo nivel. Pero el hecho de que ya se divida de una manera tan clara ambos lados de la balanza, nos devuelve de repente –en uno de esos flashbacks, acompañados por el característico ruidito áreo– al inicio de la primera temporada en el que Locke le explica a un jovencísimo Walt, las reglas del backgammon. Dos piezas, una blanca y una negra; dos bandos, la luz y la sombra; un único objetivo; la victoria.

Cuse y Lindelof se sirven de algo tan básico como el negro y el blanco para transmitirnos esa sensación constante de oposición. Lo vemos en el reloj de El Cisne; el conejo que Ben enseña a Swayer o la bamba de Charlie flotando en el mar. En eso se resume alguno de los aspectos de mas peso de la serie, la constante dualidad y la clara limitación de la luz contra la sombra. Jacob es la luz, mientras que su hermano es la sombra. El primero cree que el hombre puede llegar a sobreponer el pecado original y ser algo bondadoso, mientras que el segundo rechaza todo tipo de luz en el ser humano y considera que es un espectro maligno al que hay que erradicar. Enlazando con este tema, quizás entraría ahora en juego la misteriosa estatua Tueris, diosa de la fertilidad, que tantos rompecabezas a causado. ¿No podría ser posible que los antepasados de la isla la construyeran para atraer la fertilidad a la isla? Teniendo en cuenta la superstición de las culturas antiguas, no me extrañaría nada que fuera un tributo a los dioses. No obstante, el hombre de negro es más astuto y se las ingenia para lograr que no haya descendencia en la isla. Jacob vive bajo la sombra de la estatua, simbolizando quizás, su deseo de que nazcan nuevas almas que podrían optar a ser sus candidatos. De nuevo recurrimos al eterno elemento del hombre; la dualidad y rivalidad. Pero eso no nos aleja a otro de los puntos clave para entender este proceso histórico. El hombre por naturaleza es imperfecto, por lo tanto, posee ambos lados de la balanza, no existe una fórmula única que lo sitúe en la luz o en la oscuridad. Es más complejo que eso. “El hombre es un lobo para el hombre”, citaba Thomas Hobbes en el siglo XVII, y es bien cierto. La madre de Jacob intenta por todos los medios que sus hijos no sean corrompidos por los que ella llama “otros”. De este modo ejerce su magia con Jacob y Samuel, de manera que entre ellos no puedan herirse, creyendo así que los librará de terminar como el resto de los mortales; aniquilado por un ser de su misma especie.

El humo negro odia profundamente al ser humano. Lo encuentra corrupto, alienable y destructivo. Se trata de un vivo reflejo de su yo interior, que ya desde pequeño esto se exterioriza con las visiones de su madre muerta o el anhelo de abandonar la isla y entrar en contacto con otra cultura. Jacob, por su parte, es todo lo contrario. Es la luz dentro de la sombra. El tapón que controla la oscuridad que emana del humo negro y que pretende contaminar al resto del mundo. Sin él no hay vida ni tampoco esperanza. De ahí su ansia por reclutar a los llamados “candidatos”, meros simbolismos de la sagrada figura que es el protector. Si que es cierto que aquí podríamos enlazar perfectamente este tema con la temática de la religión, sobretodo la católica; en el sentido de que Jacob es visto como un mesías –esto se refleja en su ropa y en la manera de comportarse–, el salvador que sigue luchando por una causa común en vez de por una propia. “Bautiza” a sus dándoles de beber el agua del riachuelo donde se encuentra la cueva, símbolo de la redención y les ofrece la posibilidad de predicar y hacer el bien. De ser como él. Jacob es mortal, otros aspecto en el que también coincide Jesús. Se sacrifica para que el resto pueda seguir viviendo en paz. Jack al final de todo también realiza ese mismo sacrificio, pero de eso ya hablaremos más adelante.

Además de la dualidad del bien  y el mal  y el continuo juego entre ciencia y fe, destino y casualidad, dentro de la serie se abarcan otros aspectos. Por ejemplo, el verdadero significado de lo que era la “otra realidad” con la que comienza la sexta temporada. Para empezar; no es una realidad paralela provocada por el estallido de la bomba en The Incident. Si que es cierto que en un momento dado parece ser que si, sobretodo tras ver el plano secuencia de la isla bajo el mar, pero con el paso de los capítulos nos damos cuenta de que hay demasiados cabos sueltos para que se sustente esta idea; el corte de Jack en el cuello, la ausencia de personajes como Shanoon o Ana Lucía en el avión, la labor profética de Desmond, entre otros.

Cuse y Lindelof lo dejaron claro con el final que, para quien no lo haya entendido aún, se resumiría en una frase: el amor ha hecho que todos los personajes de la isla consigan su redención y por lo tanto, el fin de la historia. Es recordar y dejarlo ir, tal como afirma Christian en la capilla de la iglesia. Todos morimos de una manera u otra, y lo que nos ha dejado claro Perdidos durante seis temporadas es que todos sus protagonistas son gente muy real y capaz de sentir y sufrir de la misma manera que los seguidores de la serie. Es empirismo puro y duro. Por eso, no podía terminar de otro modo que con todos los actores despidiéndose y caminando hacia la luz. Una luz que podría ser perfectamente una alegoría de la que salva Jack en la cueva y que luego “le salva” a él. Es una historia cíclica que empieza con Jack tirado entre los bambús con Vincent, un perro blanco que simbolizaría su parte más bondadosa, y termina con el ojo de este mismo cerrándose. Durante esta sexta temporada hemos realizado un viaje por los entresijos de la isla y sus antecedentes, que por el interior de los personajes, por ello, los guionistas se permiten la licencia de crear un sub-mundo, en el que dibujan la vida perfecta para cada uno si no se hubieran conocido. Aparentemente son felices, pero les falta algo, algo para completar su existencia. Y uno a uno, a medida que entran en contacto con algo o alguien despiertan de ese letargo que les ha mantenido dormidos durante la mayoría de capítulos. Desmond se da cuenta al entrar en contacto con la muerte en el experimento de Widmore y se da cuenta de que nada de lo que haga en la isla será útil; le espera otra vida y en ella tiene todo lo que desea. Por ello, actúa como de guía espiritual y nexo entre las dos líneas argumentales, jugando a ser dios y moviendo a su antojo personas y lugares. Sinceramente, creo que los últimos dos capítulos han sido un mero homenaje a todos los grandes momentos que ya habíamos vivido. Hemos formado parte de la historia al ser también como “tocados” por un Jacob imaginario que nos iba transportando a un pasado en el que nos emocionábamos recordando aquellas escenas. Ha sido un broche de oro para deleitar al espectador. Está claro que las cuestiones físicas y científicas las ha dejado ahí, en el aire, pero la fe, principal conductora de la trama, ha logrado imponerse y dar respuesta a la mayor de las preguntas: ¿han logrado realmente los personajes de Perdidos encontrarse?

Y yo creo que sí. Si en el sentido de que fueron a parar allí por un motivo, todos estaban solos, perdidos, buscaban inconscientemente la redención y es por eso que Ben, un punto muy discutido del último episodio, no entra en la iglesia. Necesita más tiempo, al igual que Ana Lucía o Charlotte. De todos modos, creo que vemos una despedida un tanto unificada, desde el punto de vista de Jack, ya que abarca a un gran número de personajes dentro de la serie; las personas que realmente se encuentran en la iglesia son sus personas, las que han sido importantes en su vida. Debe despedirse de ellas antes de partir al más allá. Pero este hecho no invalida para nada lo visto anteriormente. Todo lo que ha sucedido en la isla es real y poco a poco, sus habitantes han ido dejando atrás su pasado, para evolucionar y descubrir su lado más bondadoso. Eso era lo que quería probar Jacob a su hermano; que la gente puede cambiar y sacar lo innato que posee en su interior, la luz.

El humo negro acaba muriendo. Es el final para una bonita historia que termina en el mismo punto que empieza. La isla ha sido una pura herramienta para situar a los personajes en su camino a la redención u otro lado, o como quieran llamarlo. Es por eso que creo que no es tan interesante que expliquen exactamente como ha sucedido todo. Se trata de un espacio terrenal dentro del tiempo, una porción de tierra que se rige por unas reglas de mecánica cuántica bastante complejas. Al menos así lo explican en la FIB.

Existen universos contiguos. Universos que tienen relaciones matemáticas que rigen el espacio tiempo de manera distinta.
Si se consigue “doblar” el espacio tiempo se puede pasar de una dimensión a otra. PAra doblar el espacio tiempo, es necesario ser capaces de doblar la trayectoria de la luz.. Si se dobla tanto la luz que se la hace girar sobre sí misma, se la puede contener en una vasija.
Para contenerla se requiere una vasija con una fuerza inmensa. Hoy en día se contiene el plasma con vasijas magnéticas (ver fusión nuclear).
La isla es esa vasija que contiene la luz “doblada”.  Es un nexo espacio temporal entre dos dimensiones.
Quien domina los secretos de la isla (El faro) puede moverse en el espacio y en el tiempo.
Todos los humanos que comprenden lo que es la isla, tratan de dominarla
Eso lo hicieron los antepasados de Jacob (templos). Lo hizo Némesis (con los otros construyendo los pozos) y lo trataba de hacer Dharma ( y Widmore) con sus estaciones.
Némesis está atrapado en esa situación intermedia desde que Jacob le arrojó al centro electromagnético. Es el humo.

Si Némesis deja la isla, destruirá la relación espacio tiempo que mantiene estables los dos universos paralelos. Sería el caos. Desmond, estando vivo, es la constante. Es el único que va y viene de un universo a otro con sus recuerdos . Su yo en ambos universos están conectados, desde que sufrió “el incidente”.
Cuando los seres humanos estamos en la otra dimensión, no recordamos la otra dimensión. Son paralelas en el espacio-tiempo, pero ni son simultáneas ni son consecutivas, son independientes.
En este caso, se forma un grupo de personas que ha estado expuestas a la isla. Que se han movido en un punto que está entre ambas dimensiones y cuando uno de ellos, Desmond, recuerda que vivió en la otra dimensión, les da la oportunidad de recordar y unirse de nuevo y les convierte en una excepción. Cuando están en la iglesia y pasan al otro lado, no van al cielo, sino que juntos, son su propio paraíso.

Estas teorías responderían a los grandes enigmas que flotaban sobre la naturaleza intrínseca de la isla y sobre la que Cuse y Lindelof no han abierto boca. En cuanto a la Iniciativa Dharma y el resto de los personajes que pululan por la serie, podrían ser perfectamente candidatos de Jacob que se quedaron en la isla a la espera de que éste escogiera. El grupo de científicos de la Iniciativa Dharma creo que llegó a la isla con otros propósitos más lucrativos, representando así la parte oscura y ambiciosa de la que hablábamos antes.

Perdidos ha terminado, pero su legado no se ha ido para siempre. De ella nos quedan los momentos en los que hemos experimentado todo tipo de sentimientos que no creíamos que nos podría transmitir una serie de 45 minutos de duración. Ha hecho que sigamos hablando de ella días después de su finalización, que se organicen días dedicados exclusivamente a rendirle culto, que miles de personas pusieran su despertador a las seis de la mañana para ver “in situ” el desenlace de la historia. Eso es lo verdaderamente mágico en todo esto y no el porque la isla se mueve o desaparece en medio del mar. Namaste.

Comments

  1. hola, soy un chaval de 15 años que sigue la serie desde los 9 años, mi padre , me dijo mira ay una nuva serie en la fox y pinta bien, y yo en ese momento no pense que fuera a darme tan buenos momentos. nunca me dormia viendo la serie, mantenia mi atencion, mis padres no la vieron entera, pero yo puse mi despertador a las 6 y vi el capitulo final, y lo volvi a ver muuuchas veces despues de aquel dia. Me gusta tu teoria y tu explicacion, pero yo tengo una teoria diferente, la mia, es que la serie en general, habla sobre la vida de jack, es el protagonista principal, y al final, en la iglesia, no se esta despidiendo de ellos, ese lugar es una especie de purgatorio, un lugar entre la vida y la muerte, “nadie muere solo” dice el padre de jack, jack no esta alli para despedirse de ellos, ellos van con el, digamos que al morir no nos vamos solos, nuestros seres keridos vienen con nosotros, todas esas personas fueron importantes en la vida de jack y iran con el en una especie de vida paralela, el alma de ellos esta con el, y no es necesario que hayan muerto para que acompañen a jack, dadme vuestra opinion, adios.

    • Mishaj Budowsky says:

      Yo creo que el final está especialmente hecho para que cada uno pueda verlo de varias maneras. Tu punto de vista también es una lectura interesante y creo que es la que mas se ha comentado por foros y páginas web. Está claro que Perdidos tiene fans de todas las edades🙂

  2. Me ha encantado el resumen, y sobretodo, la explicación de la realidad alternativa, el mundo paralelo, y, que Jacob nos tocó a todos los seguidores que hemos disfrutado tanto de Lost.
    Namaste y felicidades,
    Maribel
    Lahoravioleta

  3. Interesante reflexión sobre la serie, y creo que bastante acertada. Debemos ser conformes con lo que nos contaron quienes conocían la historia. Esta, que a la larga fue la historia de Jack, bien podria ser contada desde otra optica, pero eso no es lo que quisieron revelarnos.
    Estoy bastante satisfecho con el esfuerzo de “cerrar el ciclo”, creo que esta hecho. Pasara el tiempo y gente como nosotros seguira hablando de LOST. Sin duda, un exito,

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