Happy Town

A NICE PLACE TO LIVE. El pasado 28 de Abril la ABC estrenaba la retrasada a la par que interesante, Happy Town. Llamada a ser la sucesora de Twin Peaks, dicho por la misma madre que la parió, la serie se enfrasca en narrarnos la existencia del típico pueblo feliz, con olor a pan recién horneado, que ve truncado su día a día debido a un asesinato del “voyeur” del pueblo. Todo lo demás ya existe. Me refiero en el sentido que Happy Town no aporta nada nuevo al panorama actual. Se dedica a mezclar los elementos recurrentes de la clásica América profunda con ráfagas de misterio que se deslizan torpemente por el piloto. Lo único que ayuda es el soberbio elenco de actores, encabezados por Sam Neill, un tanto desubicado tras su paso por Los Tudor, Steven Weber o M.C.Gainey.

Personalmente, debo admitir que Happy Town no es de los peores estrenos de este año. En absoluto. Tampoco estamos delante de la nueva obra maestra de la ABC, que últimamente se dedica a producir basuras endebles, sino más bien ante un producto prefabricado para divertir al espectador y no tanto para profundizar en los claroscuros del individuo. El drama creado por Josh Appelbaum, Andre Nemec y Scott Rosenberg, que también están detrás de títulos como October Road, nos presenta un producto que, a mi parecer, camina a caballo entre Eureka y Doctor en Alaska. La historia no es nada del otro mundo: un sangriento asesinato trunca la estabilidad de un pueblo, aparentemente idílico, en el que todos sus habitantes parecen esconder algo. Entre este remolino de acontecimientos, una extraña joven llega a Happy Town, con no sabemos qué propósito y se instala en una vieja mansión del pueblo. En ella se topa con Merritt Grieves, un caballero chapado a la antigua que vuelve locas a todas las féminas del edificio y regenta una tienda de antigüedades cinematográficas. Supongo que los polos raros se atraen y comienzan a entablar una misteriosa y casposa relación. Paralelamente, se suceden cosas extrañas en Happy Town. El sheriff consorte, Griffin Conroy, chapurrea cosas extrañas y sin ningún sentido mientras intenta mantener la calma en la villa. Su hijo, que sigue los pasos de papá oso, vive preocupado por la inocencia de su hija Emma C y termina volviéndose cansino. A lo largo del capítulo se va formando el estilo de lo que será la serie y ya podemos entrever que no mata. De clásica composición; presentación, crear suspense con algunos personajes y un final “in creschendo” para dejar al espectador con ganas de saber qué pasa.


Respecto a los personajes, son bastante lineales y no hay ninguno que destaque especialmente. Tan sólo el grupo de viejas retiradas de “El club del buen jubilado” logra crear una cierta empatía y diversión. Pero el resto, conforman más bien un grupo flojo y decadente. De nada han servido los llamativos Sam Neill y Steven Weber, que aparecen más bien poco y sólo siembran incertidumbre. Los papeles les vienen grandes, aunque ambos sean grandes actores capaces de superar algunas de sus lagunas interpretativas.

En definitiva, un piloto demasiado largo con muchas ganas de perfilar diferentes tramas, cada una más patillera que la anterior. No obstante, esas ansias matan la fluidez y la empatía de la historia con el público. Creo que la serie de Appelbaum, Nemec y Rosenberg lo da todo demasiado mascado, sin dejar espacio a la imaginación del espectador. Ya sabemos que la chica que llega es más rara que un piojo verde, que Merrit esconde algo y de que las idas de olla del sheriff tienen que ver con el misteriosos asesinato. Lo sabemos, no hace falta que nos lo expliquen en un segundo episodio. Quizás ese ha sido el error, confundir una película de serie B de domingo por la tarde con una serie ambiciosa que aspiraba a convertirse en la sucesora de Twin Peaks. Un intento demasiado osado para un piloto, aunque sea de la ABC y pueda permitírselo. No se engañen, Happy Town no es la gran obra de Lynch. Es basura televisiva, con un par de actores notables, un guión cogido por los pelos y extras que cansan la retina. Nada más.

Primera impresión: 4/10

Trackbacks

  1. The Gates « dice:

    […] de misterio, que se centra en un idílico pueblo a las afueras de una gran ciudad. Es algo así como Happy Town pero con rejas. Teóricamente, todo lo que ofrece este “resort” es de idílico, feliz y sobre […]

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