Nurse Jackie

CUANDO IR COLOCADO ES EL MENOR DE LOS PROBLEMAS. Nurse Jackie empezaba su andanza por el panorama televisivo hace menos de un año y con el piloto ya apuntó maneras. No contaba con un elenco de escándalo, pero Edie Falco es siempre un reclamo seguro y si a eso le sumamos un guión soberbio que no flaquea en ningún momento y un elenco de secundarios que van a más, el resultado es catatónico. Nos enfrentamos a una comedia ácida, brutal, directa. Que no teme mirar a lo políticamente incorrecto a los ojos y reírse en su cara.

Lo cierto es que cuando escuché que Edie Falco se enfrascaba en un nuevo proyecto, me dio la apoplejía. No solo porque la sombra de Carmela en Los Soprano, si no porque Showtime y una de médicos, corrían el riesgo de terminar convirtiéndose en una copia barata de la eterna Urgencias o la recientemente insulsa Anatomía de Grey. Pero nada más lejos de la realidad. Evan Dunsky, el gran descubrimiento de la temporada, le ha dado la vuelta y lo ha convertido en uno de los títulos más interesantes que existen actualmente. Renovada y con la segunda temporada recién estrenada, aprovechamos para hacer una ligera retrospectiva de lo que ha dado de si desde su inicio, allá por junio del año pasado, hasta los días presentes.

De la Jackie que comenzaba la historia hace menos de un año, queda más bien poco. Ha ido evolucionando a la par que su personalidad, dura y complicada, que muchos comparan ya con House. Ahora además de compaginar sus dos vidas, completamente opuestas, tiene que lidiar con los problemas de personalidad de su hija Grace, las incompetencias de Zoey o el oportuno enamoramiento de Cooper. Y claro, un panorama así abruma a cualquiera. No obstante, el tono de la serie no varía en absoluto. Seguimos moviéndonos entre los grises, oscuros y azules apagados. En un hospital es tétrico y plagado de estatuas religiosas que juzgan con sus inquisidores ojos. Quizás mucha gente pensará que Dunsky es más beato que el papa, pero personalmente creo que pretende simbolizar la conciencia que pesa sobre los trabajadores del All Saint’s Hospital. Una manera bucólica de recordar al espectador que todas las acciones tienen sus consecuencias. Y Nurse Jackie se reduce a eso. Posicionarse con un personaje controvertido y fuera de la ley, como lo es Dexter Nancy Botwin. Sabemos que está mal, pero aún así deseamos que la trama avance y la protagonista se salga con la suya. Creo que afirmar que el personaje de una brillante Edie Falco que ha sabido soportar el peso de lo que conlleva ser el centro de la trama, es parecido al de House, es apuntar a ciegas. Si que existen nexos de conexión, como el mal humor, el secretismo personal o la adicción a las pastillas; no obstante, en Nurse Jackie se nos perfila algo más. Sutil pero a la vez potente, que declina la balanza hacia el lado de Dunsky: parece que Jackie no es humana.

Respecto al resto de actores que flanquean a Falco, decir que me han sorprendido con creces y han sabido encontrar su sitio en la historia. Para empezar, la sublime O’Hara, Eve Best, se ha perfilado como un personaje plural y con claroscuros. Hemos podido comprobar que sufre, ríe, llora y da la cara por Jackie cuando es necesario. Aunque deseamos escuchar sus ingeniosas elocuencias, no podemos negar que agradecemos profundamente una cierta humanidad su coraza. Y sin irnos muy lejos, nos centramos en Zoey. Quizás el más estereotipado y flojo, pero igualmente indispensable dentro de la trama. Es más el tándem que forma con Jackie, lo que le da color, que no otra cosa. El que para mí, ha dado un salto cualitativo enorme ha sido Cooper. Ese médico insoportable que se nos vendió en el piloto, ha evolucionado para dar paso a  soberbio Peter Facinelli, que se aleja ya de la fangosa Crepúsculo, para demostrar el gran actor que es. Podría describirlo, pero faltan las palabras. Es simplemente genial y en cuanto tenga un momento, se cuela de lleno en el Seriewood Boulevard. Del resto, no tengo mucho más que añadir y sus actuaciones son bastante correctas.

En definitiva, creo que el éxito de Nurse Jackie reside en la manera de tratar el humor negro y la sátira. Ese toque “noir”, a caballo entre lo políticamente correcto y la burla a los estereotipos de personajes responsables, como deberían ser médicos y enfermeros, marca la diferencia. No existe espacio para la música embotellada y predomina el silencio, cosa que se agradece en los tiempos que corren., dicho sea de paso. El tema no es tanto la vida de Jackie, si no las consecuencias de sus actos. El karma. Estamos ansiosos de saber a cada capítulo si la pillarán, si no, como será ese momento, etc. Aunque parezca que el tema de las drogas es moco de pavo y debería merecer un trato más cauteloso, creo que Dunsky aprovecha ese prejuicio para dar rienda suelta a su concepción errática de esas sustancias alucinógenas. Jackie no es feliz y sus pastillas tampoco.

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