Eastwick

BIDI, DIBADI, DIBU. Eastwick se suma a la larga lista de títulos que no pasan de la primera temporada. Y no es para menos. La llamada a ser la sucesora de la mítica Embrujadas, ha acabado convirtiéndose en un cuento pasteloso de vidas inconclusas, en donde la magia es solo un pretexto para colocarle la etiqueta de género fantástico. Nada más lejos de la realidad. Lo verdaderamente fantástico es que haya sido capaz de pasar por la estricta lupa de los productores de la ABC, que cada vez dan más manga ancha a proyectos que son una auténtica basura. La serie es una adaptación de la novela de John Updike, Las brujas de Eastwick, y a los mandos, una Maggie Friedman muy optimista que pone el resto.

Todo comienza en Eastwick, el típico pueblecito americano: con mucha gente feliz, mujeres muy rubias y una cantidad ingente de cuentos y leyendas que rodean la historia fundacional del pueblo. Modo niño del Sexto Sentido ON: se dice que habían brujas, modo niño del Sexto Sentido OFF. Tres mujeres, Roxanne, Joanna y Kat, se encuentran un buen día con tres monedas en el suelo mientras pasan un fabuloso día en un mercado tradicional en el centro del pueblo. Como no tienen otra cosa que hacer, deciden tirar las tres monedas a la vez a la fuente del centro de la plaza y pedir un deseo. En ese momento, la cuentacuentos que nos ha servido como narradora durante la primera parte del capítulo, sufre un repentino ataque de hormigas asesinas que le producen un coma que parece irreversible. La verdad es que hasta aquí, parece una película de serie B, pero lo juro por la cobertura de mi móvil, que no me lo estoy inventando. Es así de surrealista. A partir de entonces, las tres Marías que hasta entonces no se podían ni ver, comienzan una amistad, de Chanel y vino, que las transformará en seres más repelentes de lo que ya eran antaño. A esto se le suma la aparición de un extraño hombre de nombre Darryl Van Horne, que acaba de comprar una empresa dentro de Eastwick y es el jefazo de todo el mundo, me imagino que de Dios también, ya que posee una impresionante capacidad de mutación cutánea y capilar. Hasta aquí un argumento como otro cualquiera, espero que la novela sea mejor, pero lo que realmente le sirve a Friedman para intentar crear una profundidad dentro del capítulo, es la miseria de la vida humana. Todos los personajes que aparecen en escena, de algún modo u otro, quieren redimirse de la vida que llevan. Que algo cambie, que los chulazos que pasaban sin mirarlas se queden hipnotizados, que las asciendan en el trabajo, etc. Cosas que pasan cada día pero que nosotros no vivimos en “Villa Papilla” para que chasqueemos los dedos y se haga realidad.

Respecto a los personajes, se baten entre lo insufrible y la hecatombe interpretativa.  Encabeza el cartel Rebecca Romijn, a la que cuesta distinguir sin el traje de pitufo que llevaba en X-Men y que da vida a Roxanne, una mujer hecha a si misma que retoza con un yogurín que podría ser su hijo. Le encanta el arte, es más, incluso crea el suyo propio y tiene una hija. Joanna, por su parte, es la típica “Ugly Betty”, patosa y desconsiderada que siempre arruina cualquiera oportunidad que tiene de establecer una relación con Will, su amor platónico del trabajo. Normal, con esa cara y esos gestos, es normal olvidarse de su presencia. Y finalmente Kat, quizás la más interesante de las tres. Una enfermera casada con un tío que se pasa el día tumbado en el sofá y que debe lidiar sola con sus hijos pequeños. El resto, a parte de Darryl, no tienen importancia alguna dentro de la historia. Son fríos y a veces molestan dentro de la historia. Me sorprendió bastante ver a Matt Dallas, dando vida al juguete sexual de Roxanne. Lo que hay que hacer por dinero…

En conclusión, un intento de cuento fantástico de tres al cuarto que la ABC nos intenta colar como si fuera una verdadera serie sobre la magia y el arte de vivir con ella. Es un proyecto, como a medio hacer. He tenido la sensación de deglutir cabos sueltos sin sentido durante aproximadamente cuarenta minutos y ninguno me ha atraído de manera importante como para engancharme y desear más. La banda sonora está sobada y recuerda peligrosamente a otros títulos ya existentes. Era predecible que terminara como el rosario de la aurora, no obstante, creo que con otro creador y otro reparto, podría haber conseguido un toque dramático, “noir”, muy interesante y no una telenovela mágica de domingo por la tarde. Mala suerte, la ABC se volvió a equivocar.

Primera impresión: 3/10

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: