Parenthood

UNA FAMILIA SIN CLASE. Parenthood, todo sea dicho, no ha sido precisamente una serie marcada por la buena suerte. A la enfermedad repentina de Maura Tierney, se sumó un retraso en la producción del piloto y un tiempo límite en el que se barajaron todo tipo de nombres antes de que Lauren Graham, se hicieran con el papel. No obstante y aunque estos datos sean de fuerte peso, no podemos permitir dejar pasar una serie mediocre y sin vida, que sigue demostrando que la NBC no está en sus mejores momentos. Me recuerda más a la tragicomedia estrepitosa de Macaulay Culkin, Solo en Casa 45, que una serie que tragarse un martes por la noche.

Review de la comedia de los 90, Parenthood narra la vida de los Braverman, una familia extensa donde las haya que se lleva muy, muy bien, y sus intentos desesperados de tirar su vida personal y laboral hacia delante. Eso si, todo muy estereotipado, para que quede bien claro cual es el rol de cada uno dentro de la historia. Para empezar tenemos a los abuelos. Él, el típico veterano de guerra, si no es así, bien podría colar perfectamente en los créditos iniciales de The Pacific. Curtido y con mano dura, que no consiente que sus nietos sean unos perdedores. Ella, bueno la verdad es que no tengo mucho que objetar, ya que no aparece casi nada durante todo el episodio. Luego viene Lauren Graham, querida por la audiencia desde su paso por Las Chicas Gilmore, pero que desentona profundamente dentro de la serie. Su actuación es previsible y sobreactuada, dejando al espectador en un estado catatónico. Nadie se cree que realmente sienta algo de lo que intenta expresar. Tiene dos hijos rebeldes y que no la tienen en cuenta. Amber, la clásica: soy auténtica y además fumo, interpretada por Mae Whitman, y el hijo Drew, Miles Heizer, que no soporta pasar los días de su vida junto a su madre histérica. Descuida, yo también le entiendo. Paralelamente a las idas y venidas de Sarah, se suman tres parejas más a cada cual más inverosímil. Adam y Kristina, que tienen un hijo, Max, más raro que un perro verde, que terminará dándoles bastantes quebraderos de cabeza a sus padres debido a su enfermedad autista. Cuesta ver a Peter Krause en un papel como este, teniendo en cuenta que viene de Six feet Under y Dirty Sexy Money, dos producciones soberbias, pero en Parenthood le veo descolocado, como probando a cada plano cual es su mejor expresión frente a la cámara. Monica Potter, por su parte, no consigue trasmitir esa sensación de preocupación por su hijo y a veces se hace pesada. Pero aún hay más, quedan la pareja perfecta con la niña repelente que canta en el coro de la escuela y la más joven, formada por Crosby y su novia, a cada cuál más patético. Lo mejor de todo es que ambos actores se pavonean delante de la cámara como si estuvieran de buen ver y tuvieran de que presumir. Menos mal que aparecen más bien poco y se hace más llevadero el piloto. Curiosamente, un tema que me gusta mucho a mi, resulta que cuando él ha decidido comprometerse aparece una ex, muy bronceada y estupenda, para presentarle a Jabbar, el hijo que tuvieron años atrás. ¡Si esto no es una plaga de hijos no reconocidos, que baje dios y lo vea! Es aburrido y cansa. Yo, personalmente y como consumidora, me siento estafada ante tales atrocidades argumentales. ¿Para qué demonios meten a ese niño ahí? Así lo único que consiguen es dar a entender que tienen que tirar de cartas predecibles y baratas para dar vidilla al guión. Un guión que, dicho sea de paso, no aguanta ni el reclamo Graham, ni las idas y venidas del pequeño Max, ni las broncas de papa Zeek.

En definitiva, y no me extenderé más, ya que no vale la pena, Parenthood me ha decepcionado con creces. Prometía mucho y más con la cantidad de problemas que tuvieron para tirarla adelante, pero se ha quedado ahí, en un intento fallido. Aunque muchos me han asegurado que remonta en los próximos capítulos, a mi me ha dado los argumentos necesarios para no bajarme el segundo. Solo he deseado que terminara el piloto para poder destriparla como merece. Ni una simple sonrisa, ni emoción, ni apego por los protagonistas. Nada. Han querido vendernos una familia feliz y la excusa perfecta para meter muchos personajes y abrir un abanico de tramas que pueden no terminar nunca, pero paso. Yo no seré de las que se declare fan de estafar al consumidor. Respecto a la música, otro gran defecto dentro del piloto. A destiempo y sin una continuidad, molesta más que crea ambiente y eso, no ayuda a involucrarte en la historia.

Primera impresión: 4/10

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