Spartacus: la historia de un gladiador sin nombre

El año 2010 comienza muy, pero que muy bien en lo que al panorama televisivo respecta. La cadena Starz ha lanzado el “pre-air” del primer y segundo capítulo de la superproducción Spartacus, basada en la vida del popular esclavo rebelde, y el resultado nos ha dejado un buen sabor de boca.

Con un estilo, a caballo entre 300 y Gladiator, Spartacus nos sitúa en la antigua República Romana, entre gladiadores sudados, golpes de látigo y familias fragmentadas. Spartacus, un joven semi-líder entre su pueblo interpretado por Andy Whitfield –tranquilo, yo tampoco tengo ni la más remota idea de quien es–, decide dar el paso de comprometerse con los romanos para enfrentarse a los dacios, con el único fin de aniquilarlos a todos, entre un odio y una venganza que no pueden ser sanos. Lo que no saben es que el ejército romano mira por sus intereses y no le importa lo más mínimo la experta opinión del pueblo de nuestro protagonista. Es entonces cuando ambos deciden romper la débil alianza, ya que unos prefieren ir a un lado y otros a otro, y Spartacus comete un error que le marcará el resto de la vida: atacar a Glaber, interpretado por el sorprendente Craig Parker –y digo sorprendente, porque sus variopintas interpretaciones son dignas de mención, véase su papel en The Lord of the Rings o en Xena, The Warrior Princess– general de las legiones imperiales, y abandonarlo entre el fango y el lodo. Con el grito de “vendetta” resonando en su mente, el orgulloso romano no se detendrá hasta encontrar a Spartacus y condenarlo a la esclavitud, junto con su señora Sura. Pero nuestro protagonista vale mucho más que eso, y rápidamente es comprado por Batiatus, un insoportable y arrastrado ciudadano de Capua, que se encarga de entrenar gladiadores para los combates en la arena. Lucretia, Lucy Lawless tras sus transparentes túnicas, es la mujer de éste, y una personaje que, personalmente, creo que aportará un significado importante a la historia. Su fiel servidor, Doctore, al que da vida un soberbio Peter Mensah, será el encargado de llevar a Spartacus y a todos los demás aspirantes a fortotes del año, entre ellos el pelado Crixus y Barca, un joven que parece que se haya escapado de la película de Mel Gibson, Apocalypto, más rectos que un palo y no dudará en emplear la fuerza cuando sea necesario. A partir de aquí, ambos capítulos se centran principalmente en el recorrido que realiza Spartacus en su nuevo mundo, al que no termina de acostumbrarse. Echa de menos a su esposa y ansía por todos los medios recuperarla, es por ello que se muestra rebelde y desobediente frente a todo lo que le encomiendan. Pero Batiatus, que es más listo que una piedra, logra infundirle la confianza suficiente como para seguir luchando, con la promesa de la libertad y el poder recuperar a su querida Sura. Con energías renovadas, nuestro joven aprendiz de gladiador supera la prueba final, dando paso así a lo que será el nacimiento de una auténtica leyenda.

Como ya hemos dicho anteriormente, Spartacus es una mezcla mal calculada de 300 –a veces los planos en “slow motion” cansan un poco- y Gladiator, con un protagonista que clama venganza por haber sido separado de su familia. Los diálogos son poco profundos y nos dejan un poco con una sensación de estar viendo un quiero y no puedo, amedrentado con un protagonista que flaquea en momentos culminantes de la historia. Salvo estos pequeños detalles, la serie se sustenta de manera correcta. Una espectacular puesta en escena, una ambientación oscura y siniestra, en algunos momentos, decorados y vestuario bien conseguidos, y extras correctos, entre los cuales cabe destacar Peter Mensah, Doctore o Erin Cummings, Sura, la mujer de Spartacus.

Con tan solo dos capítulos no podemos pronosticar nada serio, pero no nos termina de desagradar del todo esta extraña mezcla explosiva por la que ha aportado Starz. En manos de los guionistas queda el terminar convirtiendo este joven proyecto en una obra de arte como Rome o quedarse en el camino y terminar en la papelera de reciclaje. Independientemente de eso, ¡larga vida a Spartacus!

Lo mejor: el potencial incipiente de la serie

Lo peor: la estética un tanto abrumadora

Tiene una retirada a: 300 y Gladiator

Primera impresión: 6/10

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