Mental: porque las copias no siempre salen bien

l otro día cometí el gravísimo error de ver el piloto de la nueva serie Mental. Mucha gente la compara ya con la gran obra maestra House, pero evidentemente aún hay personas con cierto tipo de criterio que no se tragan cualquier cosa que dan por la caja tonta. Mental es lo que podríamos decir, el patito feo de la pequeña pantalla. Una ficción insulsa, horriblemente doblada, con un guión que no tienes por donde cogerlo y unos actores que quieren encandilar al público pero no encandilan ni a una vieja artrítica en su lecho de muerte. El único salvable es el clon de Orlando Bloom, Nicholas Gonzalez, que luce palmito y mirada seductora junto a la chica mona del hospital, Marisa Ramírez, que no sale nunca por miedo a conocer la existencia de un posible mundo más allá de donde termina su falda.

Pero vayamos por partes. El argumento de la serie se centra en la llegada del nuevo “jefazo” (Guau, que nivel) Jack Gallagher a un hospital de enfermos mentales situado en Los Ángeles. Allí le esperarán todo tipo de casos inverosímiles a cada cual más aburrido que el anterior. La gracia o desgracia de esta serie, son los particulares métodos que emplea Gallagher a la hora de ayudar a sus locos pacientes. El primero fue desnudarse en el hall del hospital, después discutir los diagnósticos de los pacientes con ellos presentes y allanar de manera intencionada la casa de los familiares de estos. Desde luego, un verdadero encanto.

Chris Vance, al que hemos visto en Prison Break –espero que no haciendo un papel tan horriblemente odioso-, da vida al original doctor protagonista de la historia. La verdad es que a mi más bien me resultó la versión pocha de House, con una terrible falta de carisma y sentido del humor. A pesar de mi odio creciente a medida que avanzaban lentamente los minutos del piloto, la crítica y la audiencia a abalado su estreno, superando incluso a la consolidada House. Parece un tema fresco, nuevo y que puede aportar un punto de vista diferente al tan saturado mundo de la ficción, pero al igual que Flashpoint, se queda a medio coser. Sin duda los personajes no cuajan, se presentan mal y no tienen sentido ninguno de sus actos. Por otro lado el personaje sobre el que debe sustentarse la serie, cae por su propio peso ya que no solo no cae bien, si no que incita a los espectadores a ahorcarse con hilo dental.

 

En conclusión, nunca he lamentado tanto perder 40 minutos de mi vida viendo semejante basura y tomadura de pelo. Nos hacen creer que realmente es una serie, pero es un conjunto de planos mal montados con Final Cut, ya que ni la misma música cuadra en varias escenas, que lo único que provoca en el espectador es un ataque agudo de epilepsia. Un poco de respeto, por favor.

 

Calificación final: 3,5

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